Al día siguiente de devolver el auto tasmano, de noche todavía, salí para Melbourne, una horica de avión, esta vez puntual, y me encontré de nuevo en casa, en la Claremont Guest House (29 $). Me tocó una habitación en el tercer piso, bien jodío pa mis rodillas pero estuve yo solica, la mar de ancha, jeje.
Pasé el día dedicada a las utilidades, a la tarde siguiente salía con el bus para Sydney, mi última parada en Australia, y tenía mucha faena atrasada. Los últimos trabajos en Melbourne:
- comprar un billete de avión de salida de New Zealand (si no, no me dejan entrar). La salida será, simbólicamente y porque no sabía qué día elegir, el 28 de abril. Y no encontré vuelo directo barato así que a pasar por el tubo yanki: escala de 4 horas en Los Ángeles. Volaré con doscompañías extrañas: Air Tahiti Nui y Alaska Airlines, y compré el ticket en Travelgenio por 666 euros, aunque ha aparecido un cargo inexplicado de 55 más… Ah!, parada técnica en Papeete, andandará eso? jeje
- comprar el billete de bus Melbourne – Sydney, iré con Fyrefly por 75 $, salgo de Southern Cross Station el 3 de marzo a las 19:00 y llego a la Sydney Coach Terminal al día siguiente a las 07:00.
- buscar alojamiento en Sydney: increíble lo que me costó, estaba TODO lleno el 4 y el 5… Al final apareció una plaza en el Wake Up! y me avisaron, qué bien organizaditos, jeje.
- intentar confirmar en persona el bus de Melbourne a Sydney, pero dí con una joven vacaburra que me complicó la vida: me obligó a telefonear o volver a la mañana siguiente, porque no le funcionaba Internet… y se ve que no usa bolígrafos, la pel.la. Demasiado rústicos.
- ESTA = autorización para pisar EEUU, que vale 14 US$, como en el 3er mundo. Al comprar el billete de avión me avisan de que, por pisar el aeropuerto de Los Ángeles tengo que conseguir o un visado de tránsito o la ESTA. Pfff!! El invento origen de la ESTA se llama VWP, casi igual que la web del Pani X’DDDDD. En fin, que hay que pagar. Lo califican de “seguridad” pero no es más que “cobro”: tras el bla-bla advisorio, prohibitorio, amenazante… rellenas 4 datos, contestas 4 preguntas, pagas 14 US$ y en el acto te lo dan, en segundos. Por pura curiosidad podeis entrar y empezar a solicitar la ESTA… En fin, por si todavía alguien albergara o albergase alguna duda acerca del objetivo final, si te la deniegan (la Autorización)… te cobran 4 $!! ONLY!!! Por el esfuerzo realizado será. Bokiabierta me kedo y rectifico: ni en el tercer mundo. Más info en www.embusa.es (suena a lo que son, juas!). Además hay que enviar también varios datos por separado a las compañías de aviación… datos que ya les has dado dos veces, al comprar el billete y al pedir la pESTA. Sí, soy racista, ¿ké pasa?
- imprimir billetes de bus y vuelo y la ESTA, por si (como así ha sido) en algún aeropuerto me piden pruebas aunque los yankis dicen que no hace falta. En Sydney no sabían qué era la ESTA y me pedían un visado, suerte que me dio por llevarla impresa…
- lavar ropas, enviar un paketillo a Monzón, quitarme la mugre acumulada…

Por fin me despido de Melbourne y de la Claremont Guest House. En el bus, un regalo del destino me deja viajar sola y doy unas cabezadas más cómoda que mis compañeros, aunque como me he atiborrado de café duermo poco, venga a pensar y pensar, jeje. Por la mañanita y a modo de regalo extra, el bus me deja justo enfrente del Wake Up! No se puede pedir más, qué lujo

Me alojo en el Wake Up! (34 $) de milagro, no había forma humana de encontrar otra cama para los 6 días últimos de Australia. ¿Qué pasaba el 4 y el 5 que estaba la ciudad tomada? Pues pasaba… El Mardi Gras Parade!! El desfile final de la fiesta del orgullo gay y lesbiano!!. Miré fechas cuando “preparaba” el viaje en Spain, hasta este año se celebraba el último finde de febrero y no tenía muy claro estar en Australia por esas fechas, así que lo olvidé, pero mira por dónde se han enterado de que vengo y me esperan ¡Yyyuju!
En recepción me atiende una tal Katy que habla español aprendido en Logroño y matizado por un novio argentino, la mar de simpática ella, de nuevo es suerte porque el resto de recepcionistas son más secos que la mojama. Yo también estaría hasta las pestañas postizas con el follón de gente enloquecida que hay por aquí.
En mi room de 8 me encuentro 2 tíos durmiento y un montón de chanclas del 44 entre el batiburrillo que cubre el suelo… ¿me habrán metido con un club de travestis? En fin, dejo la mitad de mis cosas en la room y la otra mitad en el locker porque le han caído encima unas docenas de mochilas, y salgo corriendo a ver Sydney.
Que me gusta, caramba, un montón ¿Será que me estoy volviendo urbanita otra vez después del ataque de pueblitis de hace 10 años?? También jodería ;)

Aprovecho el primer paseíllo para acercarme a ver los soldados de The First Emperor: China’s entombed warriors, 20 $. Al salir relleno una encuestilla a ver si me toca un viaje a la China a ver el resto de soldadicos de terracota, porque aquí sólo hay 8 X’DD De todas maneras creo que ya he visto a unos cuantos en alguna parte, pero bué, no me acuerdo andekoños… ¿En Turquía quizá? joé con la memoria volátil.
Y ya que estoy en la Art Gallery of New South Wales me doy una vuelteta rápida por su colección de pinturas. Soy consciente de que me dejo muuucho museo por ver, pero estoy molida y tengo hambre y tengo sueño y tengo dolor de pies…
También entré en esta primera ojeada en St. Mary’s Cathedral. Por todas partes cartelitos de “No photography”, estos kuras kabrones… Y con la iglesia reluciente de puro nueva ya están pidiendo pasta para restaurar media docena de cosas, en su línea. En fin, me da igual no haber inmortalizado el sitio, no era nada del otro mundo, sólo quería protestar ;)

Volví al Wake Up! a centrarme, descansar y hacer el plan de visitas de Sydney. Muchísimo que ver, toneladas de información y descuentos… Media tarde me pasé sentada con el ordenata y rodeada de brochures mientras investigaba enfebrecida, pero valió la pena.

Al día siguiente me fui directa a por un billete MyMulti3, esto es, viajes sin límite en bus, tren y ferry para una semana en una zona muy amplia (hasta las Blue Mountains hacia el oeste, por ejemplo) por 57 $. La red de comunicaciones de Sydney es de lo más organizadito que he visto, una maravilla. Echad bien el ojo a los distintos billetes antes de elegir el vuestro, hay muchas variantes.

Estrenando el MyMulti3 me fui hasta el Sydney Harbour, qué entretenido, por favor, te puedes pasar el día por allí sólo mirando: bonito, ambientazo total y espectáculo asegurado. Pero no iba allí a mirar, iba a por un ticket en la mítica Opera House
En fin, mientras deambulaba por allí foto va – foto viene, pensaba en la de prejuicios (míos) que este viaje está desintegrando, haciéndolos añikos, tú, casi cada paso que doy (“¿A Australia?! ¿y qué koños hay en Australia??” solía decir con gesto escéptico, jojo, toda poderío yo X’DD).

En el mismo puerto, al otro lado, está el Museum of Contemporary Art, ahí quería ver una exposición de fotografía de Annie Leibovitz: A Photographer’s Life 1990-2005, me cobraron 20 $ aunque en la web dice 15. Emocionante en grado sumo. Empezando por el contexto de las fotos, porque Annie es de mi época, un poco más mayor: mientras ella vivía la revolución de las flores en un juvenil EEUU, yo empezaba a colear durante los últimos coletazos del franquismo en una rústica y embrutecida España. Como fotógrafa oficial de Rolling Stone Magazine, Vanity Fair y Vogue sucesivamente, retrató a cantidad de artistas, actores, políticos… músicos que marcaron mi vida con unos años de retraso… actores y políticos. Muchos retratos de intensidad asombrosa, Patti Smith ¡en familia!, Clinton con la mano izquierda insinuantemente oculta, un equipo Bush que da miedo auténtico… La mayoría de las fotos me ha “dado” algo. Y ya, pa remate, las fotos familiares de la propia Annie y la fuerte presencia de Susan Sontag que te van reblandeciendo, reblandeciendo… Al finalizar la exposición, agotada, ves que hay película… Y al cabo de una hora larga sales llorando a puñaos pa dentro y disimulando pa fuera. Mu fuerte la Annie, tú.

Y no quería, pero tras enviar a la Leibovitz a un segundo plano mental con un cigarrico en el puerto, paso sin querer por delante del Justice & Police Museum, donde hay una exposición titulada “La ciudad del pecado: corrupción y crimen en el Sydney del siglo XX”… Esto será leve, no quiero-no quiero pero entro.
Me dan prospecto en español, kagatelorito, los más preparaos de Australia turísticamente hablando: la policía de Sydney, jeje. La exposición resulta más entretenida de lo que esperaba. Al final me recorro todo el edificio: sala de acusaciones, celda tal cual, celda de historia policial, celda forense, celda de ladrones de caminos, sala homenaje a polis muertos, crimen y castigo, tribunal de policía, museo del delito usado antiguamente para instrucción policial… Y salgo, cansada ya, a las aireadas calles. Cuesta abajo me voy a coger sitio para disfrutar del broche de oro del día: el Mardi Gras Parade.

El desfile de Mardi Gras es la culminación de un par de semanas de actos variados. Y fue una pasada protagonizada por cientos de loc@s divertid@s
Pero lo mejor, para mí, fueron dos cosas:
1) el empuje social de esta integración de la diversidad (no sólo sexual) en la vida cotidiana. Bueno, yo me entiendo, me sorprendió que desfilasen desmelenadamente colectivos de gente normal y corriente: los guardias municipales de Sydney, los judíos y los árabes y los cristianos, las familias que quieren permanecer unidas, los guardacostas, los conductores de transporte público, los jugadores de polo, los currantes de Google (jovencísim@s tod@s, por cierto) y los del supermercado tal o la empresa cual, la tercera edad, las guarderías y colegios, los disminuidos, un par de polític@s, los jardineros, las putas, los de correos,… qué se yo (me quedé sin pilas again, pero esta vez me dio igual).
2) el divertimento era mucho mejor entre los propios espectadores que en el propio desfile (o es que me puse delante de un bar especialmente marchoso, jeje). La gente más pasada, más normal, más divertida, estaba a tu lado. Y a pesar del fresco que corría y de que lloviznó un rato, los desnudismos más o menos adornados eran la norma, una sucesión de cuerpos de todas las formas y tamaños… Genial. Cuando ya no me aguantaban las piernas, casi de dia, me fui a dormir con la mandíbula y los ojos desencajados X’DDD
También me sorprendió que uno de los slogans más repetidos pedía una ley del matrimonio. Con lo liberaos que están est@s ¿y resulta que los pakatos polítikos españoles se les han adelantado? No lo entiendo. Pero ahora recuerdo aquella historia de una casa, “La huerta”, a la venta en Tasmania porque sus dueños, pareja gay, se habían ido a casarse y vivir a Valencia. Y la de sorteos de “viajes a Ibiza” que hay por aquí…
De todas formas, y así en retrospectiva, el desfile en sí me pareció un poco decadente, casero, falto de ese glamour elitista que (una vez más) le presuponía. Hala, el espíritu del asunto está vivito y coleando, jojo, imposible a partir de ahora pensar en Sydney sin pensar en sexo, alegria, libertad y diversidad, Oh my God! Uuuuuh! :D

Al día siguiente me planté en plan resakoso en The Australian Museum, iba a ver una exposición (17 $) donde seleccionaban al mejor fotógrafo de vida salvaje… De hecho, voté y todo. Pero luego me quedé todo el santo día rondando por allí, ¡la de cosas que hay que ver! Recuerdo la exposición de minerales, y la de pájaros (disecados) e insectos, y unos divertidos esqueletos… Todo el día X’DD
La exposición fotográfica, lo mejor de los mejor, claro, alucinantemente buenísima. Unas instantáneas que te dan ganas de tirar tu kamarilla a kaskal.la por pura ley de selección natural, jeje. Una gozada total, the Wildlife Photographer of the Year 2010.

Salí con el tiempo justo de comer algo y acercarme a la Sydney Opera House, donde había comprado una entrada (80 $) para un concierto-espectáculo bastante atípico: Jack Dejohnette Performs Miles Davis: A tribute to Jack Johnson. Un antiguo documental sobre la vida del boxeador Jack Jackson + la música de Miles Davis + la batería de Jack Djohnette (y otros 3 musicos respaldando) = una cosa rarísima pero que me gustó. A pesar de que no me gustan ni el boxeo ni el jazz, jeje. Aplaudí a rabiar y me quedé al bis, el DeJohnette un fenómeno dándole a los bombos, tambores, platillos y bandejas soperas, qué bárbaro.
La visita al interior de la Opera House, que me había cansado de fotografiar por fuera, me pilló sin cámara y lo sentí, es espectacular realmente. Y por supuesto, la acústica perfecta, como dicen los modestos aussies :)

Bueno, stop. No sé si cada vez me cuesta más escribir los posts, o documentarlos, o es que llevan más material… pero me tiro horas para acabar una entrega de estas, joé. Hoy, cansanda del palizón de festival de ayer (para este sí que hice coincidir las fechas, jeje: el Pacifika Festival de Auckland, ya os contaré), me he puesto a la faena informativa en vez de salir a explorar… pero llevo más de 3 horas y me queda la mitad. Qué espanto!
Me voy a comer y a la vuelta termino la segunda parte. Hoy sin falta. No quiero saber nada más ya de Australiaaaaaaaaaaaa!! Me pone de los nervios tener que escribir sobre un sitio interesante cuando estoy en otro que me interesa más ahora mismo. Es un auténtico esfuerzo intelectual, joé. Y llevo así todo el viaje! Grrrrrrrrrr! ;)

Actualización 7 horas después: pues no, no he empezado siquiera la segunda parte X’DD Después de comer me he ido de paseo, luego me he liado a terminar la lectura de un churro de libro pornográfico que intercambié en el Wake Up! y de postre he tenido una pequeña charla con una pareja vallisoletana… Mañana a primera hora me pongo con la segunda parte, lo juro X’DDD

  1. Julian Peris dice:

    Bufff, un amigo sacó recientemente el ESTA para ir al MVP Summit y al llegar a París para pillar el avión a Seattle no le dejaron embarcar pues decían que “no les constaba” y también lo llevaba impreso, se quedó sin Summit :-(

    Lo mejor, las preguntitas :-)

  2. Acabo de empaparme -de corrido- de las tres últimas entregas…
    Y pensar que todo esto tuyo no es una novela sino algo real y casi “al minuto” me sigue pareciendo increíble e impresionante.
    Yo, de mayor, quiero ser como tú :-)

  3. Wilma dice:

    Joé, Pilarica, lo impresionante es lo tuyoY yo soy totalmente incapaz de releerme, me parezco un auténtico tostón (anda qué palabro!) X’DD

    Juls, me acabas de cortar la digestión con la anécdota de tu amigo… Aunque pensándolo bien, si me toca quedarme en NZ tampoco será un dolor extremo, jeje, podría soportarlo.

  4. Julian Peris dice:

    Ja, ja, ja, eso, eso, buen destino para prolongarlo ;-)