Último desayuno en el HI Vancouver Central… A tiempo, porque anoche llegó una niñata japonesa de esas que utilizan el suelo de la habitación como armario (yo acababa de enterarme de que había muerto Bin Laden, no sé por qué me acuerdo ahora de eso).
Al marchar me despido de las de la limpieza, que son todas peruanas y hemos hecho migas, jeje, un capazo de media hora casi.
Otro taxista negro y morrudo, igual que el que me trajo del aeropuerto, me lleva a la Pacific Central Station (10 $). Aquí la gente sonríe menos que en NZ.
Llueve, el gris es el color del fondo y la forma, no está mal. Por los pelos llego al Bus Pacific Coach que me va a dejar en la Central Station de Victoria (50 $ ferry incluido). Me encanta esta comodidad total, no tengo que mover un músculo para llevar mis trastos del centro de Vancouver al ídem de Victoria. Y el paisaje del viajecito en ferry es una monada entre islas verdes. Voy mirando (desde dentro, porque con la lluvia y el viento…) a ver si veo algún cachalote, pero no X’DD
Al llegar a Victoria vuelvo a coger un taxi, esta vez es un indio con su turbantico y todo, un sij seguramente. El trayecto hasta el hostal me cuesta 5 $. Y aquí no llueve pero corre un bris ke korta el kutis, ¡brrrrrrrrr, qué frío!
El Ocean Island Backpackers es un descojono de sitio poblado por una juventú post-posmoderna. Cada día se parecen más a los hippies, por cierto. Hippies enlokecidos, eso sí. Hay un tono de voz muy alto y la anarkía en las vestimentas y accesorios es tan estudiada como el maquillaje de las japonesas. El componente surfero está fuera de mi experiencia vital y por tanto de mi comprensión, ya lo siento, ya… es la pieza que me falta para hacerme una idea clara del espectáculo.
Hay un montón de habitaciones distintas, la mayoría auténticos cubículos, estuve viéndolas en Inet (me gustó la sinceridad extrema, te dan hasta las medidas) y elegí la 34, quiero soledad.
Sorprendentemente la 34 está libre cuando llego y es más amplia de lo que me esperaba: 40 $ / noche. Tenfo wifi en my room y una mesica y todo, pero sin desayuno.
Abajo hay un restaurante-bar perpetuamente tomado por la escandalosa multitud… Ni siquiera aprovecho el descuento que me hacen de 1 $ en 1 cena, tanta generosidad me abruma.
El primer paseíllo es a ver el mar, pero me lo estropea el frío y un estado de ánimo congelante. Nada me parece bonito, sólo veo el lado malo de todo… Hasta que, dentro de la bahía y mientras pasaba un mastodonte flotante (tienen que ser muy profundas estas aguas), me arrancan la sonrisa una foca y un heron gris gigante que contemplan el paso del barco uno al lado de la otra en la orilla pedregosa, como si fueran yayos mirando una obra. Hasta parece que intercambian opiniones X’DDD Y yo sin cámara, la he olvidado en el hostal.
Cada vez tengo más frío. Por la calle hay gran cantidad de indigentes, como en Vancouver. ¿Pero no era esta una ciudad de acomodados y té a las 5?.
En fin, al menos dicen que en Victoria llueve la mitad que en Vancouver.
Tras deambular un par de horas me vuelvo a casa encogida por fuera y por dentro. Victoria me transmite sensación de pijerío, la gente es menos saludadora que en Vancouver, algunos van excesivamente bien vestidos para no ir a la ópera… Y en las cercanías de mi barrio los sin-ná, aquí se estila la gorreta para pedir.
En la zona costera he visto de lejos un par de hermosos superedificios (el Parlamento y un hotel de 5 estrellas) de estilo victoriano… tal que en London, vamos.
Me encuentro con un problema bancario: ni la VISA ni la MasterCard me funcionan para sacar dinero (la otra hace meses que da error con el pin). Pruebo una docena de cajeros. Nada. En fin, mañana investigo que hoy tengo la depre. Al menos los bancos estaban todos en la misma calle…
En plan indigente me compro un sandwich con Coca-Cola de regalo en un Seven (aquí creo que no llevan el Eleven) y al salir le doy las cuatro monedetas que me quedan a uno que espera caridad allí sentado en el suelo apoyado en un semáforo… con la que está cayendo: anochece y hace un viento y un frío de diciembre oscense, joé.
Y una vez en el hostal, la puta manía esta de hacerme salir a la calle pa fumar… Rediós.
Por primera vez en todo el viaje, a la mañana siguiente perreo en la cama. Me levanto a las 9:30 lo menos, jeje, se ve que no quiero ver el mundo hoy.
Leve desayuno-basura con los resto de anoche, ojeada al correo, y, cogiendo aire para energizar voy a ver qué pasa con mis tarjetas bancarias.
Ná, ambas estaban sin dinero, no me había dado cuenta de a qué velocidad estoy gastando desde que salí de NZ.
Además, la VISA no va porque esta gente no sabe qué es Servired. Y la MasterCard sólo funcionará en el Bank of Montreal y con unos intereses de espanto. Pues qué alegría.
Para colmo, de Victoria hacia el norte no voy a encontrar muchos cajeros, tengo que llevar cash, dinero, pasta en efectivo. Me va a salir la torta un pan.
Para olvidar, me fui al Royal BC Museum. En la entrada tienen una casa india y un tótem. Un edificio cercano es una escuela antigua de las monjas de Santa Ana, las primeras que trabajaron allí con la población india… El tocado es prácticamente el mismo que el de “mis” monjas de Monzón, jeje.
No sé cómo, pillé hebra allí en la puerta con una checa jovencita que había estado en Barcelona… media hora de animada cháchara. De repente su novio, que no había querido unirse a la conversación, se acercó y nos separó de muy malas maneras. Vamos, que pensé que le pegaba. Ella marchó detrás de él con una sonrisa temblona y gesto de “perdónale porque no sabe lo que hace”… Y tú tampoco, chiqueta. Suerte, que la vas a necesitar
En el Museo descubrí a Emily Carr, una burguesa nacida a finales del s.XIX que dedicó su ocio a pintar. Qué fenómena. Tiene unos cuadros de los tótems indios que son una maravilla. Y unos paisajes raros-raros… Me enamoré de ella perdidamente, qué libertad más libre, por favor.
La zona dedicada a los indios es espectacular, no tiene el exceso de material del MOA de Vancouver pero las piezas que presenta son clave, y con unas explicaciones interesantes y amenas. Creo que lo que más me impresionó fue la colección de tallas haida en argilita, qué arte desmesurado, qué imaginación y qué desenfado y qué estilazo… ¡Qué ganas de llevarme una pakasa! Me acordé del arte egipcio, comparten (egipcios de algunas épocas y haidas de todos los tiempos) un aire de frescura y libertad dentro de los cánones respectivos… Una gozada, vamos.
En las salas dedicadas a historia natural me dio un shock: tienen cientos de bichos disecados…. ¡y los pájaros están presentados como los pollos en la carnicería! uno detrás de otro, estirados con las patetas juntas y las alas cerradas, cabecica caída a un lado… Dice un cartel que así les resulta mucho más fácil el mantenimiento y almacenamiento de tanta pieza, ocupan menos sitio, el resto de bicherío también está convenientemente “empaquetado”. Vale. Pero la contemplación de estos cientos de cadáveres en fila… Es una tontería, los disecados de pie o volando también son muertos vulgaris, pero no puedo evitarlo, esta visión me da yuyu.
También tienen un grupo de grandes dioramas (bosque, playa, delta…). Muy majos, pero los cartelitos que enumeran los animales y plantas están pésimamente ideados, es superdifícil encontrar lo que detallan.
Durante mi visita coincidí con un colegio. Tocan a 5 críos por profe, esto ya lo había visto, lo que no había tenido oportunidad de comprobar aquí es la conocida diferencia entre “maestros” y “profesores”: los que acompañan a los pequeños están con ellos y con más o menos entrega van ayudándoles a resolver un cuestionario que proporciona el museo, investigando con ruido pero con orden. Los que van con quinceañeros pasan de ellos y la marabunta descontrolada corre de aquí pallá, escucha música, chilla, pierde los papeles… Sus profes sentados a la entrada de la planta para que no escape nadie y entretenidos con su portátil. Uno más joven, que va con cuatro locas y se siente más implicado, va haciéndose fotos con ellas subiéndose a los tótems… Y con flash. Me tengo que morder la lengua para no decirle algo. Qué falta de tó, madre.
Lo último que recorrí, siguiendo a unos aplicados doceañeros, fue una sucesión de ambientes recreando la Victoria del S.XIX: los pescadores y la fábrica de conservas, los leñadores, el tren, el correo, el barrio chino, las tiendas burguesas, casas ricas y pobres, el carbón, la rueda hidráulica, el herrero… Muy majo también.
Y al salir del Museo entré en su tienda y me compré un libro de pájaros de British Columbia (el cuarto de esta peich), un mal gasto, descubriré en un par de días: caro, pesa mucho, las explicaciones son medio malas, las fotos también…
El resto de la tarde-noche lo pasé en Inet intentando organizar el viaje costero hacia el norte. Dificilísimo. De Port Hardy a Prince Rupert sólo hay barco los sábados y domingos. Y de Prince Rupert a Skidegate (mi objetivo último, en Haida Gwaii), otro barco los lunes y martes.
Tras muchas vueltas y revueltas queda claro que tengo que reducir la velocidad todavía más (porque no pienso renunciar a esta excursión): viajaré a paso tortuga por Isla Vancouver y Haida Gwaii y luego me quedará solo una semana para las Rocosas…
Pero en las Rockies alquilaré un auto, de perdidos al río. Además me da igual, con tanto oso y tanto puma no se puede andar sol@ por el monte ![]()
O a lo mejor sí que se puede, pero a mí me da miedo
(
Al día siguiente volví a levantarme tarde. Perdí el resto de la mañana buscando la oficina de British Columbia Ferries que había cambiado de edificio, para al final encontrarla al lado de casa, claro, pffff! Y de guinda no vendían billetes ![]()
Pues nada, por lo menos no hacía mucho frío. Hice unas compras alimenticias, volví al hostel y compré los dos tickets para ir a Haida Gwaii (Port Hardy – Prince Rupert y Prince Rupert – Skidegate, mapa). Tengo una semana entera para dar vueltas por Isla Vancouver antes de coger el barco en dirección a casi-Alaska, el problema es que apenas hay transporte… Bueno, ya veremos.
Y ya puestos en Inet reservé también el alojamiento en Ucluelet, mi próxima parada, y el billete de bus para ir hasta allí; y el alojamiento en Queen Charlotte’s City, en Haida Gwaii. Las paradas intermedias ya veré sobre la marcha cómo lo hago…
Yo creo que ningún recorrido me había costado tanto de cuadrar como este. En pleno Canadá del s.XXI… si me lo cuenta cualquiera levanto una ceja (“ya será menos”) X’DD Pero es, es.
Por la tarde me di una vuelta hasta el Beacon Hill Park: muchas flores, muchos perros y patos y muchos kolgaos y kolgadas. Por la bahía además de barcos se pasean unos hidroaviones enanos que deben ser hasta fáciles de conducir.
Estrené mi libro pajarero con bastante mala suerte: los que encontraba ya los conocía, y varios de los que vi no están en el libro. Pues vaya.
De regreso iba siguiendo a tres japonesitas-florero por la playa y de repente se ponen a chillar y a corretear en círculo… Unos metros más adelante vi que había una oveja muerta entre los troncos y algas de la orilla, hinchada y asquerosilla ella. Y rauda y veloz por una vez, llevaba la cámara en la mano, saqué la foto más auténtica del viaje X’DDDDD Se quedaron comentando lo loca que estaba (yo) por la foto y porque rodeé el cadáver y seguí tan pancha para adelante. Ellas se dieron la vuelta muertecitas de asco y todavía haciendo aspavientos, como correspondía.
Sobre las 6 de la tarde estaba de vuelta en el hostel y durmiendo. Desde luego no estaba “bien”, me sentía cansada a tope, y no sólo físicamente.
Desperté de la siesta ya de noche, me dediqué al blog un rato y salí luego a echar un café y un cigarro: todo cerrado y las calles prácticamente desiertas a las 22:30, no me gusta nada el ambiente (y/o su falta) de esta ciudad.
El último día en Victoria me levanté a las 9 y me fui a los Butchart Gardens, un victoriano delirio vegetal que no sé si me gustó, pero desde luego me impresionó. El bus 5 $ ida y vuelta, está a unos kilómetros de la ciudad, y la entrada un ojo de la cara: 30,24 $. Pero valió la pena, recomiendo la visita.
Los jardines son particulares, la familia Butchart empezó dedicada al cemento a principios del s.XX, lo que serían los jardines eran el lugar de extracción de la piedra caliza. Cuando la piedra se acabó, la Sra. Butchart decidió arreglar el sitio, contrató jardineros y asesores… y en unos años había montado un jolgorio floral im-presionante. Su descendencia sigue hoy “jugando” allí: uno diseña los fuegos artificiales, otro ha participado en el diseño de las fuentes, una nieta decide las nuevas colecciones sorpresa de cada año… Vamos, que se lo pasan en grande. Y lo tienen inmaculado. Un ejército de currantes por allí que recoge hasta las piedrecillas que se mueven al caminar la gente. Con esos precios de entrada ya pueden. Hasta un par de tótems, tienen
Y, en fin, mi opinión de Victoria ha ido mejorando poco a poco. Como sitio turístico tiene sus encantos… Creo que me pilló en mal momento, con mal tiempo y destemplada; le cogí ojeriza casi sin mirarla, jeje.
De todas formas naaaada que ver con la vida bulliciosa y acogedora que se respira en Vancouver.
Ja, ja, ja, ya te veía volviendo a NZ y diciendo, que le den al mundo civilizado
Y lo del libro, se lo tendrás que enviar a Desi y si me apuras, si hace frío, puedes hacer una hoguera y calentarte con él
En Seattle dicen que llueve más de 200 días al año y Vancouver está muy cerquita por lo que imagino que…
¡Uysh! con lo de la lluvia llevan un pike en la costa del Pacífico… “A mí me llueve 240 días al año” “Pues a mí 243″ “Pues yo en 2004 no vi el sol más que 11 días”. Y te lo dicen con una sonrisa de oreja a oreja, los zánganos X’DD
Ja, ja, ja, es que debe ser una putada ver el sol sólo 11 días, aquí diría que lo vemos más de 300
Ayer y anteayer crucé la provincia de British Columbia, la mitad inundada y los locales sacando fotos desde el tren, así que no debe ser muy normal.
Pero es que hoy me siento a echar un ojo al futuro y me encuentro con esto:
en el centro http://malcolmallison.lamula.pe/2011/05/15/canada-provincias-centrales-enfrentan-peores-inundaciones-en-150-anos/malcolmallison
y en el este http://www.noticiadeimpacto.com/2011/05/canada-en-alerta-por-inundaciones.html
Esta mañana he hecho un par de tonterías… la más gorda ha sido comprarme una tienda de campaña X’DDD
Aparte del transporte, el problema va a ser encontrar un trozo seco para instalarla
Ja, ja, ja, súbete a un arce y la plantas en su copa
Hola Wilma, primera vez que te escribo, aunque voy siguiendo tu viaje y tu blog y a ratos me corroe la cochina envidia.
Nosotros estamos preparando viaje a Etiopía para noviembre (a la vuelta nos cuentas todo, todo…).
Ya has mirado los resultados electorales de Castelseras? por si te informo, al final PP, 3; PSOE,3; PAR, 1.
Un abrazo Pilar
Recuerda que cuando vuelvas lo de “tirarte” a la calla para fumar, salvo en tu casa… si no lo incluyen también mientras regresas, va a ser la normalidad
Seguro que te la robo alguna vez jeje.
Me ha gustado eso de “si me lo cuenta cualquiera levanto una ceja”
Supongo que las japonesitas-florero no tienen tu espíritu aventurero
Y ese espíritu hace que estés tan loca como para comprarte una tienda de campaña justamente mientras hablas del pique de si son 240 o 243 los días de lluvia… ¡¡¡uffffffffffff, qué peazo monstrua!!!
Por lo demás… por aquí seguimos, con la resaca, ¿¡qué digo resaca!?… con un cabreo impresionante desde el 22/5 (fecha histórica para tus compatriotas).
Abrazos.
Hola, hola.
De nuevo por el Pirineo, tras la semanita de vacaciones. ¡Qué surrelistamente colgado estaba Dalí, y qué pétreamente brutos eran los cátaros! Tanto lo uno como lo otro im-perdible, que diría Wilma. Gerona merecerá otra visita global, pues ésta fué muy ligera, en torno a Dalí. Ya en Francia, unas abadías y pueblos en el entorno de Prades superinteresantes. Después qué decir de Caracasona: la Cité preciosa, con el castillo y la iglesia, pero la parte nueva es super decadente. No sé por qué nos recomendaron dar una vuelta por allí. Y lo mejor, los castillos cátaros: Para verlos, aunque alguno está en llano, hay que hacer unas caminatillas no muy largas, de 15 a 30 minutos aprox, pero empinadas a todo lo que da. Merece muchísimo la pena, por los castillos en si, aunque algunos sean especialmente ruinosos, y por el emplazamiento y el entorno. Auténticos nidos de águilas.
Y, para rematar, el fin de semana nos bajamos a Murcia de comunión. Con un par.
Y para par los tuyos: hablas de osos, pumas, precipitación, inundaciones… y ¡una tienda de campaña!
¡¡¡¡ Ole tus cojones!!!!!!
¡Pilar! ¡qué sorpresa más buena!
Don’t worry, a la vuelta os cuento todo lo que recuerde de Etiopía, que ahora mismo así en frío es NADA X’DDDD Na, un rato de concentración y un ojo al blog y ya resucitará, ahora mismo es como si me hablas de la luna, jeje.
Pilarica, ¿mis compatriotas sois vosotr@s? X’DD es que ando un poco despistada, así de momento me ha pasado como con Etiopía.
Desi, qué buen voltio dísteis, y qué rápido ha pasado, jeje. De todo lo que nombras sólo “conozco” Gerona. Y me encanta, incluso sin Dalí
En cuanto a la tienda de campaña… aquí es imposible acampar por libre, ¡hay bichos por todas partes! Hoy, al ladito de Jasper ya he visto mis primeros ciervos gigantes (todavía no sé qué eran exactamente), se me ha cruzado una ¿marta? en la carretera y me he dado el primer voltio montañero hablando sola y cantando a grito pelado para no sorprender a ningún oso, jojo. Qué mieditiiiissssssss!
Pero espero no tener problemas, además de haberme aprendido todas las instrucciones y tratados sobre el comportamiento osuno que se me han cruzado (muchismas), llevo armas: he comprado una especie de gas pimienta anti-alimañas que es una bomba, hasta he tenido que firmar como si estuviese comprando una pistola, jeje.
A lo que iba, que sólo se puede plantar la tienda en un camping, y ya me cuidaré de que sea EN MEDIO del camping… Si la estreno, porque hoy he vuelto a aterrizar en un hostel. Ké kruz
Hala, besos a tod@s!
Acabo de darme cuenta de que ni siquiera le puse un enlacillo a Victoria ciudad, jeje, la tengo sometida a maltrato sicológico, pobreta. Le voy a poner el de la Wikipedia por lo menos, no quiero ser racista.
Pues mire Ud, que suerte…los dias que estuvimos en Seattle no recuerdo que nos lloviera…¿verdad Julian? yo, con mi maleta extraviada y comprando ropa cada dia, me acordaria, jajaja y si tengo jerseys pero ningun chubasquero ni paraguas…
Aunque ahora empiezo a recordar que el ultimo dia teniamos prevista una vueltecilla en ferry por la bahia y se malogro por…¿la lluvia…? quizas Julian lo recuerde, yo solo se que acabamos atracandonos de cangrejos gigantes en The Crab Pot.
No se si finalmente has hecho el/los recorridos en ferry hasta Port Rupert y Skidegate pero….mmmmmm…a mi tambien me hubiera gustado hacerlo.
Por lo demas, leo que aparte de los osos y pumas que mencionas, tambien esas islas estan situadas sobre la falla del Pacifico…pero como ya sabemos que te encanta meterte en todos los charcos posibles…ya nos lo explicaras….jajajaja
Y yo que aun ando conmocionado de mis recientes y cortitos viajes, vengo pensando en que cualquier viajero sensible regresa distinto y removido en su interior…asi que lo tuyo….uffffffffffffffffffffffff…
Ya no vas a ser la misma….¿te vamos a reconocer…? jajajaja
Y si regresas cansada y te place descansar unos dias en Shangri-La, aqui te dejamos plantar tu nueva tienda y podras jugar con Troilo, el nuevo miembro de la manada…
Luego, te llevo hasta Castelseras en cochecito…eso si, que no coincida con la semana de julio que le hare asistencia a Juansa y sus ciclistas en su aventura Transcantabrica…un besote, monstrua…
Eh, no nos dejes en mal lugar que todos nos ofrecimos a dejarte los calzoncillos que nos quitábamos (con instrucciones, lo amarillo delante y lo marrón detrás) para que no tuvieras que comprar!!!!
Quita, quita…la camisa que me dejaste me arrastraba por el suelo como si fuera una gabardina…
en cuanto a los calzoncillos, aun peor…me sobraba medio metro y me tropezaba a cada momento…
SI es que…eres demasiado largo, grandullon…
Sí, Wil, tus compatriotas son los mismos que los míos
Espero que no te hayas encontrado con ningun oso, aunque segun el Jony el que lo tendria crudo es el. Muchos besos de su parte; lo vi bastante bien. Ya ha llegado tu paquete y parece que esta todo entero. Besos
Man, sí hice los recorridos acuáticos, en un post o dos lo cuento (la semana que viene o así
Sí que me reconocerás, un poco más vieja y a lo mejor un poco más gorda pero la misma que viste y calza. Y muchismas gracias por la oferta Shangri-La + transporte pero va a ser que no: si lo recuerdo bien, compré el billete de vuelta a Barcelona
Begoñi, gracias también por la información. El Jony siempre me ha tenido en muy alto concepto X’DD Supongo que tú vas viento en popa, ¿no? y encantada del trabajo de nuevo X’DDD Un abrazote!
Y ya perdonaréis el retraso, estos días entre las noticias de Españistán y las Rocosas no me ha dado tiempo a bloguear. Y esta noche cojo un bus para cruzar Canadá en 3 días, o sea que aún tardaré en ponerme. Revolucionaos a conciencia mientras, jeje.
¡Hasta pronto! ¡Besotes a tol mundo!
!!! HOLAAAAAAAAAAAA !!! YA CREI QUE SE TA HABRIA ZAMPADO ALGUN GRIZZLY O ALGUN PUMA, PORQUE COMO LLLEVABAS VARIOS DIAS SIN ESCRIBIR NADA, AUNQUE ULTIMAMENTE YO TAMPOCO ME PRODIGO MUCHO QUE SE DIGA, PERO TE LEO TODOS LOS DIAS (TODOS LOS DIAS QUE ESCRIBES).
BUENO QUE SIGAS DISFRUTANDO DE ESE FANTASTICO VIAJE Y SI TIENES MUCHOS PROBLEMAS CON LAS TARJETAS, NOS LO ESCRIBES Y HAREMOS UNA COLECTA A BENEFICIO DE TU VUELTA AL MUNDO.
BESOS
Jesusico! ¡dichosos los ojos!
Ya no tengo problema con ná, gracias por la oferta, guapo, igual la aprovecho para volver si me terminan de desplumar aquí X’DD
Lo de escribir es que se me hace cuesta arriba. Bueno, y que tengo mucho trabajo últimamente, que tanto la costa del Pacífico como las Rocosas tienen un exceso de miga… A ver si cuando llegue a Montreal me pongo.
Escribo aprovechando que el bus tarda en salir de Saskatoon y tienen wifi gratuita
Hala, yasta, nos vamos. Besos!!
Tendrás que calcularlo para dentro de un mes, la paga extra, …
Holaaa wilma, aquí estamos, ya otra vez, después del viaje a las Dunas de Gran Canaria, las “lavas florecidas” con verdes de todas las tonalidades…el Teide majestuoso; lo vimos a la hora del atardecer, con la puesta de sol… había unos colores rojizos, marrones y verdes…preciosos. Bueno, un viaje estupendo.
Luego al llegar aquí muchísimas fotos que pasar, el ordenador que lo tenía lleno y ya no me cabían más fotos … ¡un faenon! Pero, ya está.
Te leí en cuanto llegué pero dando saltos y deprisa.
Tan mal ves los hostales como para irte de Camping? Cuídate del frío y sigue disfrutando de tu extraordinario viaje.
Besazos.
Qué pasa Wilma, ¿ te has perdidooooo?
Me da envidia pensar que vas a ir a Las Rocosas y a Alaska ¡ brrrrr !, aunque sea casi verano…
Angelines, sabía que no te había contestado algo pero no me acordaba dónde

No he estado en Gran Canaria, lo guardo para cuando me jubile. Si es que estos sinvergüenzas me sueltan cuando todavía pueda andar. Me alegro de que vosotros podáis disfrutar lo del IMSERSO, estrujadlo bien antes de que os lo quiten también…
A Alaska no llegué pero me quedé justo debajo, en Haida Gwaii o Queen Charlotte’s Islands, como prefieras.
Y lo del camping… voy arrastrando la tienda, como la perfecta zángana que soy, pero sólo la he usado una vez. En Costa Rica, que hará más calorcito
Besotes, pa JR también, jeje
¡Ah! Juls, que me diste una alegría recordándome la paga extra, QLS
Ja, ja, ja, ese recuerdo viene bien a todo el mundo
¿Entonces nos libramos de momento? ¿O guardamos para tu viaje de vuelta?
Os librais de momento, el viaje de vuelta está ya pagado, que no me gusta ser una karga pa nadie
(guapoooo
Pues nada, de momento brindaremos por tí el sábado. Estoy pensando que tendré que comprar ron y leche condensada para los belmontes (el que quiera brandy que lo traiga, ja, ja, ja) y pometa para la sobremesa
Howdy, Just a heads up that when I arrive at the homepage I am send straight to this comment page, I’m not sure why but thought you may like to know Especially on the home page) Regards
No repro
I don’t either, funny you do, Annemarie!