11 08 En Quepos había un merdé circulatorio, pasé de largo y seguí hasta el pueblo de Manuel Antonio, enclave turístico tipo Salou. Qué poco me motiva esto… Me alojé en el Hotel Vela Bar (55 $ sin desayuno ni tv pero con AC y “abanico” guarrísimo, nevera e Inet) recomendado por Gary y a tiro de piedra de la entrada al Parque Nacional Manuel Antonio.
Había un grupo de españoles, andaluces, con una conversación acerca de compras e itinerarios costarricenses que tampoco me motivó nada, así que cené en soledad, atendida por un camarero muy profesional y con mucha pluma, y me retiré a mi caluroso aposento.
Publiqué un post, leí… y dormí a saltos. No sé si es el café o la cafetera, jeje, tengo que empezar a planear el regreso y aunque me resisto parece que mi subconscientemente ya está en ello, como Aznar el texano, y hace unos días que me sorprendo suspirando y duermo mal. Tendría que agarrar el toro por los cuernos de una vez. Tendría. Bonita palabra
12 08 Por la mañana me acerqué al Parque Nacional pero desistí de entrar, ya volveré. El ambiente, a pesar de que era muy pronto, era repelente para mi delicado sistema sensorial: guías vociferantes y groseros, una playa que se llenaba por momentos de tablas, flotadores, tumbonas y sombrillas, autobuses descargando bandadas de turistas, vende-todo al acecho… Encima había leído que los monos capuchinos del parque han perdido el poco miedo que normalmente tienen a los humanos debido a que los están viendo todo el día, les dan de comer y les incordian… Se han vuelto medio agresivos. Ná. Me doy media vuelta a pesar de que me habían recomendado encarecidamente las playas del parque.
Volví al hotel, ojeé mi lista de “palapróxima” y el parte meteorológico, y decidí probar suerte con el Parque Nacional Palo Verde, famoso por su pajarerío y hecho un barrizal cuando estuve en las inmediaciones. A ver si está más accesible ahora que lleva días lloviendo poco (aquí también tienen “veranillo” invernal). Recogí los trastos y me puse en marcha atropellando a una caravana de hormigas corta-hojas que pasaba tras mi aparcamiento. Lo siento, chiquetas, no tenía otra salida.
La costanera pasa entre enormes palmerales de aceite y playas cada vez más concurridas, con el culmen del turisteo en Jacó. No entré, claro.
De Jacó hacia el norte la invasión se suaviza ligeramente, la naturaleza en cuanto le dejan en paz cubre las pifias con bonitos doseles verdes.
Al llegar a Punta Leona frené, Vicente y Patricia suelen venir a esta playa, tenía curiosidad… Pero la vista de una barrera me frenó en seco. Como en Golfo Papagayo, aquí no se admite a cualquiera. Seguí un poco más y entré hacia la playa 1 km más arriba, por un camino de tierra, barrillos y agujerillos paralelo a un río. Playa Cristal, desierta y con unas decorativas barcas… Voy a comer aquí.
En el restaurante coincidí con un grupo familiar tico, pidieron música a gritos y nos enchufaron a todo volumen una pachanga que terminó por interesarme. Qué letras: “no me importa que seas una perdida…” “apenas tienes 13 años y no sabes besar”… Me acuerdo de aquella canción que un novio juvenil tuvo la osadía de dedicarme… “Tuviste suerte de cruzarte en mi camino, yo te salvé de tu destino”. No cuento el final X’DDDD
Pasando el puente sobre el río Tárcoles había movimiento de gente mirando… Aquí me tomo el café. El reclamo eran media docena de cocodrilos, inmóviles en el agua casi tan marrón como ellos… ¡Aquí fue donde Eva y Vicente hicieron aquella foto tan guapa! (no sé si la veréis, igual tiene el FB blindao). Juraría
De repente petó un rayo y empezó a llover. Decidí no ir mucho más lejos. Me acordé del Yatch Club de Puntarenas y pallá que me fui a reposar.
13 08 De mañanita me calcé un post, el check out no era hasta las 2 de la tarde y la conexión funcionaba bien… Pero salí como Rompetechos. Los ojos no se acostumbraban a la distancia y lo veía todo doble-borroso; o había perdido un par de dioptrias durante la noche o estoy quedándome ciega (sigo con el tono vital bajo, kargada de puñetas, que diría mi padre).
Cogí la 1, la interamericana en dirección Palo Verde, y a los pocos km ataskazo. Tras 15 minutos de derretimiento al sol me di la vuelta. A kaskal.la.
¿Y ande voy? Pues… no sé, vuelvo al cruce para Puntarenas, bajo hasta Caldera y por fin veo una soda apetecible: sombreada, con patio abierto y mucha movida juvenil, un autobús de mocetas que parecen caribeñas…
Eran caribeñas, jeje, un equipo de fútbol femenino de Limón que venía a un partido y tenía al género macho konmocionao X’DD Y no era para menos, qué cuerpecillos, qué marcha, qué descaro, qué voces… En fin, allí me pedí una Silver y saqué la guía mientras ellas se cambiaban en una esquina y marchaban luego al campo arrastrando tras de sí a todo ente masculino de 10 leguas a la redonda, jojo. En fila, iban X’DDDDD
Alajuela fue la afortunada seleccionada para mi visita, curiosidad de ver el ambiente de la segunda ciudad más grande de Costa Rica brevemente, mañana insistiré con Palo Verde.
Iré pasando por Grecia y Atenas, hala.
Sólo que puse el GPS y se saltó Grecia, que quedaba a desmano. Paré a comer cerca de Atenas en un rancho, oportunamuerte, suenan rancheras “Rosita no me desaire, la gente lo va a notar“… Es lo mismo pero lo llevo mejor que el merengue, jje.
Diluvio en llegando a Alajuela, el GPS me deja al otro lado de la cuadra donde está la Pensión Alajuela, (28 $ tv e Inet, no desayuno). Remojón, hamburguesa cutre, me devoro las uñas… Toy fatal, grrrrrrrrrr!
Pero dormí como un tronco, ya era hora.
14 08 A la mañana siguiente pateé un poco el centro de Alajuela. Es más “compacto” que el de San José, tiene edificios bonitos y el aire más relajado. Claro que la mañanita de domingo soleada ayuda mucho, jeje.
Luego, sin prisas ni GPS, me perdí intencionadamente por puebletes y carreteras más o menos hechas polvo en los alrededores de la Alajuela, algunos barrios se ven pobres pero no me dan sensación de inseguridad, la gente responde al saludo y sonríe.
Atenas y aledaños son más prósperos, en la zona alta hay algún palacete y todo, con unas vistas de impresión. Paré en un cajero frente al parque central y me dejé llevar por el espíritu dominguero: birra al canto y charradeta con una madre joven que quiere que su hijo (3 añetes) sea cura y estudie en España, alucina vecina.
Arranqué por fin rumbo a Palo Verde, curvas y curvas. De repente la poli, me paran… ¡otra vez no llevo el cinturón! Me hago la loca: le doy el carnet de conducir español y cuela, me pregunta cuánto tiempo estaré en Costa Rica, de dónde vengo y a dónde voy… Le contesto, para mi asombro, cual Aznar embushizado con acento mexicano X’DD “¿Y con el cinturón qué pasó?”, dice el guardia. “¿Con el cint… ¡Uish! ¡se me olvidó!”, mientras me lo abrocho con cara de lahekagao. Pero a los dos nos entra la risa… “Es todo. Siga”. “¡Gracias, buenos días!”
La entrada a Palo Verde debe estar señalizada en Bagaces, pero no esperé a llegar, unos kilómetros antes me metí por el camino de mantenimiento de un canal, jojo, por si era un atajo. Guanacaste es tierra de mariposas, no lo recordaba, anduve un par de kilómetros rodeada de esas criaturillas y a 10 km por hora, para no matar muchas.
No llegué a Palo Verde, los accesos estaban cortados desde estos caminos, tenía que ir por otro lado y (como me enteré más tarde) avisar con tiempo para que hubiera alguien, en época de lluvias ni se acercan los fines de semana. Pero me dio casi igual, en un rincón entre 2 campos inundados y una acequia vi CASI TODOS los pájaros de humedal que aparecen en mi guía. Novedades:
Espátula rosada
Cigüeñón
Garza blanca
Martín pescador de collar
Y de postre la garcita verde
Y por el camino:
Montones de tordos sargento.
Perdiz cara roja, que en realidad es una paloma…
Y muchos más que ya conocía. Qué sitio, madre, lo que habrá dentro del parque. Aquí hay que volver pero en verano, dicen, que hay menos agua y los bichos están más juntos alrededor de las charqueras.
Después del jartón de pájaros subí hasta Liberia y me alojé en Los Boyeros, donde estuve tan bien la primera vez. Me dieron una habitación mejor, y pa colmo mientras echaba un cigarro en la terraza se pasearon por el jardín unos cuantos alados más:
Perico frentinaranja
Benteveo real
Oriol de pecho moteado, despampanante.
Pues va a ser que me quedo por aquí un par de días cogiendo fuerzas…
Aprovecho para saludar, estos días voy a tope y me quedan cuatro por leer
Aprovecha bien lo que te queda y no te rayes…que el viaje se merece un final feliz y no tormentoso….besitos.
Además sabes que lo de la “ceguera”, es transitorio y se arregla con un par de gafas nuevas, ;D
pero…¿como que hay que volver en verano…? ¿acaso ahora no lo es…? ¿No esta Ticolandia al norte del Ecuador…?
¿Han cambiado los mapas de sitio…?
Mi no comprende…bwana
Pues ya ves… tú pensando en que tienes que preparar la vuelta y ya te tenemos aquí
Besos
Ja, ja, ja, que poderío de hacerte la sueca con lo del cinturón