“¿Cuál es tu país favorito?” y “¿Cómo es la vuelta a la rutina tras 400 días de andar a salto de mata?” son las dos preguntas más repetidas últimamente. Incontestables las dos, aunque suelo decir 2 medias tintas en pro de la comunicación: “Para ir a vivir: Nueva Zelanda, Costa Rica y Canadá” y “¿¿Rutina??! ¡Uf! A la vuelta me encontré con que… blablabla”.

A nivel personal no me hago pregunta alguna, estoy en blanco y empiezo a creer que en estado de shock íntimo. Aunque físicamente sigo coleando sin descanso porque todo son urgencias en la casa y el trabajo, desde que llegué funciono en “modo automático”.
Funcionaba. Hasta ayer.
Ayer, por fin (lo comencé en las agitadas esperas del viaje de vuelta), terminé de leer “Mamita Yunai”, de Carlos Luis Fallas. Y… ¡¡de repente me entraron ganas de contarlo!!

Así que aquí estoy:

“Mamita Yunai” es una novela hermosa, con el contenido tan interesante como la forma y producto de un autor extraordinario.
Supuestamente Carlos Luis Fallas es un fenómeno literario: escasamente culturizado, se decidió el ex-liniero y sindicalista a escribir y resultó tener un arte natural desbordante y arrasador.
Esta presentación suena más a leyenda que a crónica, pero me gusta pensar que en este caso es posible que la realidad supere a la ficción. La novela, breve y contundente, es, de verdad, impresionante. La recomiendo encarecidamente: lo mismo a quien viaje a Costa Rica que a quien coma plátanos de importación.

La Yunai es la United Fruit Company (Yunai = United), la multinacional gringa inventora de las repúblicas bananeras modernas. Un imperio mercantil que durante décadas monopolizó los cultivos fruteros (y el ferrocarril y los servicios de correos) en Centroamérica, al tiempo que dirigía los avatares políticos de las naciones implicadas (incluido Estados Unidos) y disponía de las policías y ejércitos locales como represores de los trabajadores.
Resulta esclarecedora la historia de esta gran compañía, cuyos métodos sirvieron de inspiración a mercados y políticas actuales. De hecho creo que apenas ha cambiado el modelo, hasta George Bush llega el eco de la Yunai y hasta 2007 en Colombia la última matanza. O sea: hoy mismo.

Esta empresa convirtió el caribe costaricense en un gigantesco platanar dotado de mano de obra esclavizada. Cuando aquello se puso feo trasladaron el montaje a la costa Pacífica y estrujaron allí hasta que dejaron de salirles sus millonarias cuentas. De su retirada del Pacífico es recuerdo permanente el especial estatus de Golfito como zona franca, sin impuestos para los compradores ticos, en un intento de evitar la ruina total de la comarca. Ya os lo conté más o menos.

Carlos Luis Fallas fue uno de aquellos esclavos ticos, trabajó como liniero (en “La Línea”, las plantaciones atlánticas de la Yunai imbricadas con la línea ferroviaria) de los 16 a los 22 años, así que conocía en directo el tema cuando unos años más tarde tropezó con el Manifiesto comunista” de Marx y Engels y de repente lo entendió todo, dijo.
Por cierto que quizá es hora de que lo lea yo también; de joven antifranquista, cuando algunos de mis amigos chapuzaban y buceaban en sus páginas, yo lo veía tan lejano e inasible que ni lo intenté siquiera. Sigo en mi burguesa ignorancia pero ahora quizá esté más preparada. No sé.
A lo que íbamos, Calufa se convirtió al comunismo: sindicalista y militante obrero, su activismo le empujó a escribir… Y, en 1940, publica por fin su primera novela: “Mamita Yunai”. Gracias, Marx, jeje.

Insisto en recomendarla, especialmente si conocéis Costa Rica. Es una joya histórico-literaria, una delicia lingüística, una maravilla antropológica y un relato ameno y directo a las entretelas (de hecho, tardar 44 días en leerla es prácticamente un pecado).

Nada más. Me juré y perjuré que rellenaría huecos y terminaría de contar el año… pero me temo que no soy capaz. Pendón por las promesas incumplidas. De momento parece que voy recuperando la voz internáutica, algo es algo y de eso que os libráis, jeje.

¡Ah! por si a alguien le ha interesado el tema liniero, aquí hay un estupendo estudio de 1998 que encuadra maravillosamente la novela de Fallas. Pa los que les gustan las obras de arte con marco. ¡Ea!.

15 08 Visita a la Reserva Biológica Lomas de Barbudal. En Pijije, a pocos km de Liberia, se coge el desvío, un entretenido camino de cabras baja hasta la reserva. Cuando llegué estaba todo abierto pero no había nadie. Entré, me autoserví un mapa y cuando estaba buscando un boli para firmar el libro de visitas llegaron en un quad dos “guardas”. “La entrada son 10 $”, dice el más desagradable de ellos mientras el otro se ausenta prudentemente. “He leído en la guía que son 2 $”. Carraspeo… “Bueno, déjenos lo que le parezca, no tenemos tickets así que aceptamos la voluntad. Pero son 10 $”. Y yo, que soy 10 veces gilipollas, le di los 10 $. Conmovido por la facilidad de la extorsión el tío me prestó la superguía de Skutch para mi paseo.

Los senderos habilitados son cortos, no creo que lleguen a los 4 km. y no los mantienen muy bien, aun así le eché 4 horas a la expedición. Vi una familia de monos aulladores, una millonada de cigarras ensordecedoras, el culillo de un agutí… Y de nuevo la vegetación caducifolia de “bosque seco” (ahora veo claramente lo que significa, jeje, al principio del viaje me pareció una gansada llamarlo así con lo verde que está).

Pájaros avistados en la reserva y el camino de vuelta:
matraquita nuquirrufa
Chivirín ruiseñor, “foto” aquí
Codorniz crestada
Tórtola aliblanca
Cococha

16 08 Al día siguiente me acerqué a una oficina de DHL cercana al hotel y me quité un poco de peso de encima. Voy a tener problemas en el aeropuerto, lo presiento, con mi billetico low cost que no me permite más que 1 bulto de 20 kg y con un error en los apellidos X’DD ¡Igual no me dejan volver!

Después me despedí refinitivamente de Liberia y Los Boyeros y cogí carretera rumbo al Refugio de Vida Salvaje Caño Negro, otro lugar mítico para los pajareros.

La carretera es bastante buena y muy maja, sobre todo el tramo que pasa entre el Volcán Miravalles al oeste y el Volcán Tenorio al este.
Como aquí casi nunca sabes dónde estás (el extremo opuesto de Sri Lanka, donde en todo momento conoces la ciudad, la calle y el número en que te encuentras, joé), tuve que preguntar varias veces a partir de Upala, donde la carretera pierde la capa asfáltica, jeje. Al final llegué al pueblo de Caño Negro, junto a la laguna del mismo nombre que es el centro del refugio.

Me alojé en el Kingfisher Lodge (15 $ cabaña, ducha y abanico), Don Toño Sequeira, muy simpático él, me llevó hasta la cabaña y quedamos para hacer un tour de un par de horas o 3 por la laguna. Le pagué el alojamiento y, como no tenía cambio, un adelanto de 5 $ por el tour en el que me haría de guía otro muchacho.
Comí por allí, me acerqué a ver el correo a un local donde tenían conexión y cotilleé un rato la entretenida conversación que sostenían unas mujeres preparando un evento local. Cuando volví a casa apareció Don Toño, iba a cargarse a unas abejas africanas que se habían instalado en el árbol de enfrente. A pelo, sin protección alguna. Estuve observando la operación que terminó felizmente y charlamos hasta que anocheció.

17 08 Plantón en Caño Negro. A las 6 estaba en la soda donde habíamos quedado, enfrente del muello. Llovía… A las 6:30 ya me había tomado el café y perdido la paciencia. No quise ni acercarme a por mis 5 $. Me voy a patear algún camino a ver qué veo por mi cuenta >:(

¡Y lo que vi, Santísimo!, que diría Vicente. Salí cara al este, hacia Los Chiles y la frontera con Nicaragua. Camino ruinoso de piedras y agujeros, ideal para ir a marcha lenta mirando… Si no lo estuvieran viendo mis ojillos miopes no me lo creería, lo contase quien lo contase: continuamente había algún pájaro a tiro, a veces 5 ó 6 de vez, pero lo gordo es… ¡que con frecuencia los 5 son distintos! Increíble. La cantidad sorprende pero la variedad conmociona. Una gozada.
Pájaros:
Oropéndolas montezuma
Gavilán saraviado, otro “comepollos”
Yigüirros
El pecho amarillo que me va a recordar pa siempre jamás ya a Costa Rica, lo he oído casi todos los días con su escandaloso “¡kiskadí!” por todas partes.
Guichichis
Periquitos
Golondrinas
Variable seedeater a montones
Garrapateros
¡Por fin un trogon! el picassiano black headed trogon, vamos a buscar una foto que le haga más justicia… voilà
Amazon kingfisher
Tordos sargento a patadas
Jacanas del norte a docenas
Tortolitas
Garzas blancas
Cigüeñones
Espátulas rosadas
¡La guapísima garza tigre!
¡¡Hasta un par de jabirús al fondo de un campo!!

Tanta felicidad se vio interrumpida por un tarao. Un veinteañero que venía por el camino… Afortunadamente yo iba en marcha, lentísima pero marcha, y con no frenar solucionao, pero qué subidón de mala hostia sufrí X’DD
Al pasar a su lado el mozo me hace un llamado como a los perros, le miro por el retrovisor y veo que se ha parado detrás y se está desabrochando los pantalones!… ¡Que se empezó a masturbar, el cerdo, abierto de patas allí en medio!! De frente venía un tío montado a caballo pero al chico le importó un comino, allí siguió dándole… Como íbamos despacio ambos tardamos un par de minutos en cruzarnos, el del caballo no daba crédito, mirando con ojos de plato al cerdo que seguía a lo suyo y a mí consecutivamente, al pasar a su lado le hice un gesto de asco y el respondió llevándose el dedo a la sien. Sí, estará loco pero es repugnante, joder, ¡ke lo kapen!
En fin, Pilarín, al rato tenía más sensación de pena que de otra cosa.

En Los Chiles empieza carretera buena, tiré hacia el sur y vine a aterrizar en San Ramón, simpático pueblo.
Me quedé en La Posada (46 $ con desayuno, Inet, tele, agua caliente…), un hotel desnudo por fuera pero encantador por dentro, con las habitaciones en torno a un patio cubierto rebosante de vegetación y vistas a la iglesia desde el primer piso, donde está mi habitación.
Las puertas están todas talladas en madera, cada una con un animal distinto. En la room una tele enorme sobre un mueble marciano, jeje, en el centro tiene un gran hueco donde iban los televisores iniciales… pero luego compraron unos aparatos descomunales y como no caben han tenido que ponerlos encima, a ras de techo y con el huecazo debajo X’DDD Aquí también capté TVE, ¿y qué estaban dando? Pues fútbol, claro. Ké penita.

A última hora, aunque llovía, le di una vuelta al pueblo confirmando mi primera impresión: San Ramón es un majo pueblo, fresquito y lleno de vida :)

18 08 Bueno, se acabó el tour costarricense. Hoy me voy a Escazú, donde viven Vicente y Patricia, a unos kilómetros de San José. He alquilado un apartamento cerca de su casa para una semana. La idea es poner este blog al día y organizar el retorno.

Nada más llegar me acerqué a MultiPlaza Escazú, un gran centro comercial donde hay una sucursal de la óptica Visión recomendada por los de Dota. Me “calibraron” de nuevo y elegí una montura, en un par de días tendré gafas nuevas y volveré a ver.
Aproveché para pasar por la Librería Internacional y coger peso: “Economía humanista” de José Luis Sampedro, “Mamita Yunai” de Carlos Luis Fallas, “José Saramago La consistencia de los sueños, biografía cronológica” de Fernando Gómez Aguilera.

Me resultó difícil encontrar mi nueva y última casa, Villa Escazú. Nadie sabía dónde estaba… luego resultó que alguien había quitado el cartel de la entrada, jeje.
Inez Chapman es mi casera. El sitio está en lo alto de Escazú, en la ladera del monte, y es una gran casa con un gran jardín. Mi apartamentito (250 $) está en una esquina de los bajos, ella vive arriba, donde tiene más habitaciones que antes alquilaba en plan B&B pero ya no… Está mayor (82 añetes muy bien llevados) y ahora selecciona la clientela, jeje, tuve suerte :)

19 08 Desayuno pantagruélico con Inez. Me ha invitado, supongo que quiere saber a quién a metido en su casa porque vive sola con su viejísimo perro Casanova y dos gatos: Tica y Guapito.
Bueno, pasé el examen con buena nota y a partir de ese momento Inez fue más una amiga que una patrona.

20 08 Pájaro nuevo en el jardín: cyanocorax morio.
No cuento detalles porque estoy dedicada a todo y nada. Inet en plan urgencia y relax en todo lo demás.

21 08 Domingo, Inez me invita de nuevo, esta vez fuimos a comer a un restaurante local con su amigo Andy, estadounidense también.
Por la tarde fue a recoger mis gafas nuevas, aún veo raro, y a devolver el Jimny. Como era de esperar el estakazo fue mediano y no hicieron ni mención de la luna agrietada. Me consuelo pensando en lo muchísimo que lo he amortizado. Gracias, Jim :)

22 08 Después de comer me acerqué a despedirme de Vicente y Patricia. Merendamos un par de veces X’DD, hablamos de Costa Rica y de la China, Vicente me imprimió los últimos billetes (aviones alemanes y bus español) y me “tradujo” un informe médico de Inez (lleva 20 años en Costa Rica y no habla español, la jodía. Aunque el informe estaba en idioma médico, yo tampoco entendía nada). Vimos un vídeo bellííííísimo del Caribe y las horrorosas noticias mundiales… Y por fin me subieron a casa.

Bye dear friends, see you soon. Un millón de gracias por vuestra hospitalidad (no lo he contado porque me salté unas semanas en el blog, pero cuando llegué me tuvieron 4 días adoptada e introduciéndome en el tema tico, jeje), no podría haberme sentido mejor en ninguna parte :)

23 08 Tras una noche con pesadillas, le transmití a Inez las poco buenas news y bajé al pueblo a comprar material fungible, mañana invito yo al desayuno ;)

24 08 Hoy. Me he levantado a las 5 para echar el último ojo al pajarerío tico… Y va y llovizna, no ha habido mucho movimiento pero lo detallo para Pol :) :
Un par de mariposas transparentes
Media docena de ardillas
Una libélula azul y negra que me ama
una oruga gigante, negra y peluda
golondrinas
colibríes
pecho-amarillos
palomas
Unos cuantos que no distingo y dos identificaciones nuevas:
el carpintero de Hoffmann y
La reinita verdilla

La tortilla española ha sido un fiasco X’DDD se pegó en la sartén y hemos comido un rico scrumbled, jeje, la aportación de Inez ha quedado más estética. Hemos desayunado pa 3 días, jeje.
Luego hemos ido a explorar el jardín asalvajado. Como ella tiene problemas para andar, hace tiempo que no ve sus posesiones y le da instrucciones al jardinero a ojo, ayer se me ocurrió que podíamos hacer una excursión juntas. Un éxito. Pedro me va a coger manía X’DDD

Y, en fin, ná… Mañana a las 6 me despediré de Escazú y, si todo va bien, pasado mañana por la tarde estaré en Monzón city. No creo que haya más posts sabáticos.

Gracias extremas a tod@s l@s que pacienzudamente me habéis acompañado durante este año único, no sabéis cuánta compañía me habéis hecho. ¡Os quiero más que el año pasado! X’DD

Nos vemos enseguida… :)

11 08 En Quepos había un merdé circulatorio, pasé de largo y seguí hasta el pueblo de Manuel Antonio, enclave turístico tipo Salou. Qué poco me motiva esto… Me alojé en el Hotel Vela Bar (55 $ sin desayuno ni tv pero con AC y “abanico” guarrísimo, nevera e Inet) recomendado por Gary y a tiro de piedra de la entrada al Parque Nacional Manuel Antonio.

Había un grupo de españoles, andaluces, con una conversación acerca de compras e itinerarios costarricenses que tampoco me motivó nada, así que cené en soledad, atendida por un camarero muy profesional y con mucha pluma, y me retiré a mi caluroso aposento.
Publiqué un post, leí… y dormí a saltos. No sé si es el café o la cafetera, jeje, tengo que empezar a planear el regreso y aunque me resisto parece que mi subconscientemente ya está en ello, como Aznar el texano, y hace unos días que me sorprendo suspirando y duermo mal. Tendría que agarrar el toro por los cuernos de una vez. Tendría. Bonita palabra ;)

12 08 Por la mañana me acerqué al Parque Nacional pero desistí de entrar, ya volveré. El ambiente, a pesar de que era muy pronto, era repelente para mi delicado sistema sensorial: guías vociferantes y groseros, una playa que se llenaba por momentos de tablas, flotadores, tumbonas y sombrillas, autobuses descargando bandadas de turistas, vende-todo al acecho… Encima había leído que los monos capuchinos del parque han perdido el poco miedo que normalmente tienen a los humanos debido a que los están viendo todo el día, les dan de comer y les incordian… Se han vuelto medio agresivos. Ná. Me doy media vuelta a pesar de que me habían recomendado encarecidamente las playas del parque.

Volví al hotel, ojeé mi lista de “palapróxima” y el parte meteorológico, y decidí probar suerte con el Parque Nacional Palo Verde, famoso por su pajarerío y hecho un barrizal cuando estuve en las inmediaciones. A ver si está más accesible ahora que lleva días lloviendo poco (aquí también tienen “veranillo” invernal). Recogí los trastos y me puse en marcha atropellando a una caravana de hormigas corta-hojas que pasaba tras mi aparcamiento. Lo siento, chiquetas, no tenía otra salida.

La costanera pasa entre enormes palmerales de aceite y playas cada vez más concurridas, con el culmen del turisteo en Jacó. No entré, claro.
De Jacó hacia el norte la invasión se suaviza ligeramente, la naturaleza en cuanto le dejan en paz cubre las pifias con bonitos doseles verdes.
Al llegar a Punta Leona frené, Vicente y Patricia suelen venir a esta playa, tenía curiosidad… Pero la vista de una barrera me frenó en seco. Como en Golfo Papagayo, aquí no se admite a cualquiera. Seguí un poco más y entré hacia la playa 1 km más arriba, por un camino de tierra, barrillos y agujerillos paralelo a un río. Playa Cristal, desierta y con unas decorativas barcas… Voy a comer aquí.

En el restaurante coincidí con un grupo familiar tico, pidieron música a gritos y nos enchufaron a todo volumen una pachanga que terminó por interesarme. Qué letras: “no me importa que seas una perdida…” “apenas tienes 13 años y no sabes besar”… Me acuerdo de aquella canción que un novio juvenil tuvo la osadía de dedicarme… “Tuviste suerte de cruzarte en mi camino, yo te salvé de tu destino”. No cuento el final X’DDDD

Pasando el puente sobre el río Tárcoles había movimiento de gente mirando… Aquí me tomo el café. El reclamo eran media docena de cocodrilos, inmóviles en el agua casi tan marrón como ellos… ¡Aquí fue donde Eva y Vicente hicieron aquella foto tan guapa! (no sé si la veréis, igual tiene el FB blindao). Juraría :)

De repente petó un rayo y empezó a llover. Decidí no ir mucho más lejos. Me acordé del Yatch Club de Puntarenas y pallá que me fui a reposar.

13 08 De mañanita me calcé un post, el check out no era hasta las 2 de la tarde y la conexión funcionaba bien… Pero salí como Rompetechos. Los ojos no se acostumbraban a la distancia y lo veía todo doble-borroso; o había perdido un par de dioptrias durante la noche o estoy quedándome ciega (sigo con el tono vital bajo, kargada de puñetas, que diría mi padre).
Cogí la 1, la interamericana en dirección Palo Verde, y a los pocos km ataskazo. Tras 15 minutos de derretimiento al sol me di la vuelta. A kaskal.la.

¿Y ande voy? Pues… no sé, vuelvo al cruce para Puntarenas, bajo hasta Caldera y por fin veo una soda apetecible: sombreada, con patio abierto y mucha movida juvenil, un autobús de mocetas que parecen caribeñas…
Eran caribeñas, jeje, un equipo de fútbol femenino de Limón que venía a un partido y tenía al género macho konmocionao X’DD Y no era para menos, qué cuerpecillos, qué marcha, qué descaro, qué voces… En fin, allí me pedí una Silver y saqué la guía mientras ellas se cambiaban en una esquina y marchaban luego al campo arrastrando tras de sí a todo ente masculino de 10 leguas a la redonda, jojo. En fila, iban X’DDDDD

Alajuela fue la afortunada seleccionada para mi visita, curiosidad de ver el ambiente de la segunda ciudad más grande de Costa Rica brevemente, mañana insistiré con Palo Verde.
Iré pasando por Grecia y Atenas, hala.
Sólo que puse el GPS y se saltó Grecia, que quedaba a desmano. Paré a comer cerca de Atenas en un rancho, oportunamuerte, suenan rancheras “Rosita no me desaire, la gente lo va a notar“… Es lo mismo pero lo llevo mejor que el merengue, jje.

Diluvio en llegando a Alajuela, el GPS me deja al otro lado de la cuadra donde está la Pensión Alajuela, (28 $ tv e Inet, no desayuno). Remojón, hamburguesa cutre, me devoro las uñas… Toy fatal, grrrrrrrrrr!
Pero dormí como un tronco, ya era hora.

14 08 A la mañana siguiente pateé un poco el centro de Alajuela. Es más “compacto” que el de San José, tiene edificios bonitos y el aire más relajado. Claro que la mañanita de domingo soleada ayuda mucho, jeje.
Luego, sin prisas ni GPS, me perdí intencionadamente por puebletes y carreteras más o menos hechas polvo en los alrededores de la Alajuela, algunos barrios se ven pobres pero no me dan sensación de inseguridad, la gente responde al saludo y sonríe.
Atenas y aledaños son más prósperos, en la zona alta hay algún palacete y todo, con unas vistas de impresión. Paré en un cajero frente al parque central y me dejé llevar por el espíritu dominguero: birra al canto y charradeta con una madre joven que quiere que su hijo (3 añetes) sea cura y estudie en España, alucina vecina.

Arranqué por fin rumbo a Palo Verde, curvas y curvas. De repente la poli, me paran… ¡otra vez no llevo el cinturón! Me hago la loca: le doy el carnet de conducir español y cuela, me pregunta cuánto tiempo estaré en Costa Rica, de dónde vengo y a dónde voy… Le contesto, para mi asombro, cual Aznar embushizado con acento mexicano X’DD “¿Y con el cinturón qué pasó?”, dice el guardia. “¿Con el cint… ¡Uish! ¡se me olvidó!”, mientras me lo abrocho con cara de lahekagao. Pero a los dos nos entra la risa… “Es todo. Siga”. “¡Gracias, buenos días!” :)

La entrada a Palo Verde debe estar señalizada en Bagaces, pero no esperé a llegar, unos kilómetros antes me metí por el camino de mantenimiento de un canal, jojo, por si era un atajo. Guanacaste es tierra de mariposas, no lo recordaba, anduve un par de kilómetros rodeada de esas criaturillas y a 10 km por hora, para no matar muchas.
No llegué a Palo Verde, los accesos estaban cortados desde estos caminos, tenía que ir por otro lado y (como me enteré más tarde) avisar con tiempo para que hubiera alguien, en época de lluvias ni se acercan los fines de semana. Pero me dio casi igual, en un rincón entre 2 campos inundados y una acequia vi CASI TODOS los pájaros de humedal que aparecen en mi guía. Novedades:
Espátula rosada
Cigüeñón
Garza blanca
Martín pescador de collar
Y de postre la garcita verde
Y por el camino:
Montones de tordos sargento.
Perdiz cara roja, que en realidad es una paloma…
Y muchos más que ya conocía. Qué sitio, madre, lo que habrá dentro del parque. Aquí hay que volver pero en verano, dicen, que hay menos agua y los bichos están más juntos alrededor de las charqueras.

Después del jartón de pájaros subí hasta Liberia y me alojé en Los Boyeros, donde estuve tan bien la primera vez. Me dieron una habitación mejor, y pa colmo mientras echaba un cigarro en la terraza se pasearon por el jardín unos cuantos alados más:
Perico frentinaranja
Benteveo real
Oriol de pecho moteado, despampanante.

Pues va a ser que me quedo por aquí un par de días cogiendo fuerzas… ;)

09 08 Desayuno con sorpresa en Los Crestones: entre el fruterío mañanero aparece una manzana chiquinina y sabrosa. En Costa Rica no hay manzanas, ni peras, dicen que es que no hace suficiente frío… Pero estas enanujas, por más que sean introducidas (esta en concreto creo que es israelí), se han criado por aquí y están riquísimas, como toda la fruta tica ¡Ñam!

Aprovechando que ya me conocía el pueblo, salí de Pérez Zeledón (definitivamente me gusta más el nombre popular que ese otro nuevo con santos y generales ;) ) por la retaguardia, evitando el mogollón de las obras del puente.
Subí por la 2 alrededor del Cerro de la Muerte. Hacía mucho sol, iba deteniéndome a hacer alguna foto que otra porque realmente es una belleza de carretera y la vez anterior no vi más que lluvia monzónica y nieblas cerradas.
Y en estas me para la poli, voy sin cinturón y, descubrimos, con el carnet de conducir internacional caducado ¡Glups! Me van a emplumar… pero me dio igual, tenían razón, ni abrí la boca para explicarme. Sin embargo hete aquí que como soy turista… “Siga”. Les agradecí y seguí.
Me quedé un poco sorprendida de mi actitud pasota. Un poco sólo, así me da a veces.
Vi un cartel del hostal donde quería alojarme pero pasé de largo, iba casi sin gasolina así que mejor seguir por la interamericana hasta encontrar una bomba, ya volveré. La bomba apareció 10 km más allá, en El Empalme. De allí mismo (de ahí el nombre) salía la carretera para Santa María de Dota, perfecto :)

A partir de Sta. María de Dota y en dirección al diminuto Copey (200 hab. y no lo encuentro en Intenné) la carretera empeora, el valle es escarpado, con alguna subida en primera y todo. Yo iba atontada mirando cafetales y montes y en un cruce equivoqué el camino: justo antes de llegar a Copey cogí una subida sin asfaltar que se convirtió rápidamente en un pedregal de pendiente salvaje… Yo tozolona palante hasta que se caló el auto en lo más fuerte de la pendiente. El trasto se iba patrás, como un canto más, con la primera y el freno de mano puestos. Joééé.
Pero justo allí, en mitad del monte desierto y a mi vera, echaba la medio siesta un ángel de la guarda en una excavadora. Con la concentración ni la había visto X’DD El mozo me miraba un poco sorprendido después de verme llegar escalando y asistir al estrangulamiento del auto justo a su lado, pero enseguida se tomó la situación como lo más natural, jeje.
Señalando la torrentera como si fuera capaz de subirla, le pregunté si por allí llegaba al Toucanet. Me dijo que sí pero que iría mejor por la carretera, que bajara hasta tal cruce y cogiera a la derecha… “Pues sí, creo que será mejor”, le dije. Puse el auto en marcha y él, desde lo alto, sin cambiar su postura repantingada en el asiento de la maquinota, me fue indicando hasta que conseguí dar media vuelta sin volcar el auto ni despeñarme por el borde. Una vez orientada pabajo fue todo koser y kantar X’DDDDD Demasié pa mi body.

Me detuve en una soda de Copey a comer con hambre de lobo… No me acuerdo qué, lo que sí recuerdo es el jugo de manzanitas ricas que me preparó la doña. En cuanto vuelva me compro una licuadora ;)

Acto seguido me planté en El Toucanet Lodge (50 $ bonita cabaña con balcón, agua caliente y desayuno). Me recibió Gary (una mezcla de Rafel, Jesús Lavedán y Manolín) (¿a que no va a haber ningún lector/a que los conozca a los 3? X’DDD). Bueno, que me recibió el jefe y me explicó cómo iba la cosa. Era la única clienta pero aún así aceptó darme al día siguiente el paseíllo matinal gratuito prometido en su web, a ver si se nos cruzaba un quetzal.
En la habitación (con guapas vistas montaraces) encontré uno de los libros de bienvenida más curioso que he visto en todo el viaje: explicaba la historia de Gary y Edna, la construcción del lodge por ellos mismos, su participación en actividades y organizaciones locales de índole ecológica y cultural, había también un estudio del Refugio Forestal los Santos con atención especial a la zona esteparia de alta montaña, listas de pájaros y otros habitantes de Los Santos, mapas…
Comprobé que sólo había conexión a Inet en la cabaña “de juegos” y que era de mala calidad. Bueno, esta vez no me incomodé, estaba poco bloguera.

Una vez situada y reposada salí a explorar el terreno. La propiedad se extiende hacia arriba de la montaña: abajo jardín y cabañas, enfrente de la entrada una ladera que están preparando para plantar un cafetal, monte arriba vacas y bosque. Un agradable y punchoso paseíllo, había zarzas por todas partes, jeje.
Vi un espectacular pajarraco, un payaso multicolor y aguerrido que me “persiguió” a graznido pelado, echándome de su territorio, supongo. No estaba en mi libro, me dijo Gary que era un tipo de carpintero… Tras muuuucho buscar, lo más parecido que encuentro es el Melanerpes Flavifrons, pero el mío con más cara de payaso todavía :)

Por la noche empecé a leer “La psy” de Jonathan Kellerman en francés, se lo cambié a los del lodge por “The Reader”. Novela policiaca… entretenida y gordita, esta dará juego.

10 08 A las 7 de la mañana y tras un cafecito despertador me voy de paseo con Gary. No vimos quetzales pero sí otros pájaros. Me gusta que Gary pone interés a pesar de mi novatez, me explica, se entretiene, insiste en los endemismos… De hecho, me gusta Gary. Sin más :)

Al regreso desayuno opíparo rodeada de colibríes zumbones de todos los tamaños y colores, wonderful! Tienen un bebedero colgado en el porche desde hace años y vienen los bichos a montón. Luego Inet hasta el mediodía, me acerqué andando a comer a Copey con otro jugo de manzanitas. En el camino de entrada encontré un pajarillo amarillo que parecía no poder volar, lo cogí… pero al final lo dejé por allí a su suerte tras fotografiarlo, que Mamá Natura siga su curso (al día siguiente Gary lo identificó instantáneamente por 3 manchitas en el ala que se veían en mi foto borrosa y yo ni había percibido).
Por la tarde lectura, contemplación y meditación… Vacaciones. Fin de vacaciones melancólico.

A la hora de cenar llegó una pareja francesa con dos críos increíblemente bien llevados. Conversamos largo y tendido, él se dedica a la importación de alimentos orgánicos, de paso que vacaciona está echando un ojo por Costa Rica. Interesante charla.

11 08 A las 6 de la mañana había quedado con Gary para desayunar frugalmente y subir hasta los 2.500 m. (estamos a 1.940 en el Tucanet) a ver si hoy se deja caer el quetzal de los k… Subimos monte arriba por el camino que lleva a Providencia. Vimos bastantes pajaretes… pero no aparecieron los misteriosos quetzalitos, hay aguacatillos pero están verdes completamente. Ya sabía yo…
A la vuelta los franceses se habían ido de tour, charradeta con la pareja hostelera (me recomiendan una óptica para renovar mis gafas), despedida y cierre.

Partí rumbo al Parque Nacional Manuel Antonio, a orillas del Pacífico otra vez, pero se me olvidó preguntar por un atajo y en el mapa las carreteras buenas dan una vuelta enorme… Al pasar por Sta. María de Dota paré y le pregunté a un guardia que me envió monte a través empezando por la ruta del los santos: San Marcos, San Lorenzo, Santa Marta…
Pasados los primeros santos, ya no me acordaba de lo que me había dicho el guardia, cerca de San Carlos le pregunté a un yayo que iba andando en plan suicida al borde de la carreterilla entre la niebla y me dijo que ya me había pasado el cruce para Quepos. Cachis… Di la vuelta un poco más adelante y al regresar alcancé al señor otra vez. “¿A dónde va? Suba, que le acerco”. Se resistió un poco pero al final subió. “Voy a San Marcos”. Me sonaba… “Venga, le llevo hasta allí” “Está muy lejos…” “No, hombre, sentada no me canso X’DD”. Pero sí, rehíce de vuelta casi todo mi camino, korchos. No me arrepentí nada porque la conversación con aquel tico septuagenario fue maja, maja. Al despedirnos me echó un rosario de bendiciones al más puro estilo local y nos separamos con sendas sonrisas de oreja a oreja :)

Y tiiira por tercera vez carreterilla santoral palante. Encontré el cruce famoso y me interné en un lío (y una delicia) de caminujos que descendían de las alturas “agravándose” hasta que el viaje se convirtió en aventura. Nieblas, desprendimientos, barrizales y deslizamientos sobre el abismo… y cuanto más abajo del monte más gordos eran los ríos… Encima no había un miserable cartel en ningún cruce ni nadie para preguntar. Sudé un ratito, jeje.
En Santa Juana: “No bote basura, no contamine el Jardín de Dios” y “Quepos 30 km” o sea que he recorrido sólo la mitad del camino, no me lo puedo creer!
Afortunadamente en adelante hay menos pendiente. Al llegar a La Selvita tengo que cruzar un río, un mozo con camiseta del Barça está apartando pedruscos removidos, supongo, por algún todoterreno-elefante; gracias :)
Para cuando llegué (5 horas después de salir) milagrosamente intacta a la planicie costera, de nuevo palmerales sin cuento, estaba agotada X’D

En los palmerales me perdí, claro, están kortaos a eskuadra, imposible saber qué camino es principal. A la media hora de rondar a tontas y a locas apareció un kurrante en bici que, con mucho cachondeo, parecía andaluz el jodío, me encaminó a la carretera y salí a un paso de Quepos (pongo estos enlaces del govisit porque me troncho con sus modestas descripciones, jojo).
¡Buf!, qué día, las 5 de la tarde y sin comer desde el amanecer. A ver si encuentro el hostal que me han recomendado los del Toucanet…

Pajaretes avistados (e identificados) en la Reserva Forestal Los Santos:
Spot-crowned woodcreeper
Black-cheeked warbler
Frutero copetón, jeje.
Ruddy treerunner.
Amigo del hombre.
Black-billed nightingale thrush
Flame-throated warbler
Flame-colored tanager, una hembra.
Yellow-winged vireo, aquí la foto
Selasphorus flammula, ¡diminutííísimo!
Acorn woodpecker
Hairy woodpecker
Black-capped flycatcher, foto aquí
Curucucha
Yellow-thighed finch
Rufous-collared sparrow
Mosquero negro

05-08 Llegué a San Vito a primera hora de la tarde, es el corazón del cantón Coto Brus, un lugar cafetalero y de colonización italiana que anda esparcido por las laderas, con el ambiente luminoso y animado que parece definir esta zona.
Me alojé en El Ceibo, como me recomendó Walter de La Purruja de Golfito: 37 $ una bonita y bienoliente habitación de la parte trasera, con balconada dando a un jardín-barranco montuno, sin desayuno, con tv y ducha caliente. Hasta Internet, tras resetear el router, parece funcionar bien.
Hace fresco en este pueblo, qué placer. Y este sol…

Doña Carmen, la jefa, es todo un carácter. Durante los trámites de entrada me contó que estuvo en España, con una parienta de Valero (Salamanca)… Y tal y como hablaba, sin darme pie a decir que no, enganchó el teléfono y llamó a la susodicha, Quina, “que se alegrará mucho de hablar con una española”. Bueno… vale… quedamos para luego.

Me instalé, encantada con mi agradable habitación, y volví al restaurante del hotel. Al rato apareció Joaquina, Quina, 69 años más bien llevados que el kopón, yo pensé que éramos de la misma quinta… Aunque últimamente tengo problemas para establecer mi edad, jeje, me identifico casi con cualquiera X’DDD. Nos fuimos a tomar algo a una pizzería cercana. En este pueblo lleno de hijos, nietos y biznietos de italianos se come una pasta y una pizza im-presionantes. Y el capuchino con café de altura de aquí mismo, ni te cuento, jeje.
Tenía razón Doña Carmen, Quina está contenta y charlamos de esto y de lo otro sin parar: su pueblo (recuerdo que viví cerca, en Arenas de San Pedro) su infancia, su marido costaricense, su religión, las cosas de la vida… Yo creo que le echamos 3 horas de ná al encuentro. Nos despedimos con cita para la tarde siguiente.

Llegué al hotel rendida, vi “Seven” por decimoquinta vez, y, antes de caer como una piedra, le busqué a Quina la encíclica “Fides et ratio” (La fe y la razón) de Juan Pablo II que me había dicho que le gustaría leer. Le eché un ojo tras descargarla… Vaya tocho, no sé yo si se va a poder con esto. Yo no, desde luego ;)

06 08 Amanecí a las 8 y pico de la mañana. Ya llego tarde al Botánico, los pajaretes estarán requetedesayunaos y echando la siesta.
El Jardín Botánico Robert & Catherine Wilson, parte de la Estación Biológica Las Cruces, tiene fama mundial por su diversidad biológica y por su extenso muestrario de vegetación tropical. Lo tienen muy cuidado, jardines y zona boscosa recorridos por 8 senderos principales y muuuuuchos senderitos secundarios: 4 horas de exploración en total y porque a estas alturas estoy ya saturada de investigaciones, si me pilla hace unos meses seguro que paso el día entero allí.
Pájaros vi bastantes, la mitad conocidos y la otra mitad sin identificar… y casi podría jurar que me revoloteó por las narices “el magnífico”. Abundan las lagartijas y lagartos, los mosquitos… Y de los muchos mamíferos presuntamente residentes, sólo vi a un grupo de agresivos monos capuchinos, que me tiraron ramitas y frutos en plan ofendido: “¡¡Que dejes de miraaaaar!!” X’DD Y una novedad: media docena de agutíes, tímidos pero no miedosos, mantuvieron una distancia de 5 m. mínimo pero se dejaron ver :)

Al marchar entré en la tienda y salí con un libro bien divertido, jeje: “Criolladas. Chismes y cuentos de mi pueblo”. Al hojearlo pensé inmediatamente en Vicente Llorca: son historietas y anécdotas locales contadas “en puro tico”, una gozada lingüística. Y es que no me había dado cuenta yo de lo auténtico que es el habla de nuestro amigo, he tenido que pegarme 2 meses pisoteando estas tierras para captarlo. Durante todo el camino, de vez en cuando, me sorprendían frases, exclamaciones, tonos de voz y pronunciaciones… ¡que eran de Vicente! X’DDD es tiquísimo, el hombre ;)

Volví corriendo del Botánico porque llegaba tarde a la cita con Quina. Pero no apareció. Al final me retiré a mis aposentos… Y sobre las 6 de la tarde me avisaron de que me estaba esperando. Bien, ya le estaba yo dando más vueltas de las necesarias a la cabeza, jeje.
Fuimos a otro italiano (la pizza también riquííííísima) y mantuvimos otra charla-maratón, en cierto modo un repaso de los temas del día anterior aclarando zonas umbrías, suavizando esquinas, ampliando puntos focales… Curioso y, para mí, un tanto agotador. Nos separamos a las tantas, la llevé a casa y quedamos para el día siguiente por la mañana, le llevaría la encíclica y conocería a su marido, otro doctor tico, jeje.

07 08 Mañana de domingo radiante. El restaurante del hotel está cerrado así que voy a desayunar a una soda cercana y me atizo el gallo pinto de rigor, hacía días que no lo cataba.
Tras un repasillo internáutico a la actualidad de la r-evolución española (que me quita cantidad de horas últimamente), cogí el auto y el minipene con la encíclica y me acerqué a casa de los Cubillo-Lorenzo, jeje. Una bonita casa tica total: una sola planta, jardín delante y piscina detrás, grandes ventanales y habitaciones amplias… y llenas de cuadros pintados por Don Sergio, el doctor marido de Quina. Me entró una cosa…
Había animación, estaba la amiga italiana de Quina con dos nietos, jeje, que hablan un tico cuajadico de italianismos la mar de entretenido X’DD En fin, lo pasamos bien: comer, beber, charlar… Me recorrí la vida familiar en fotografías y Don Sergio me cantó una impresionante jota acompañado de la guitarra, otra de sus aficiones. Pasamos la encíclica a su ordenador, vimos cómo escribir la @, localizamos a un hermano de Quina en fotos de Valero en Internet, intercambiamos emails… Y a la hora de comer pasada, me retiré por fin.
Quina, Sergio: a ver si es verdad que nos volvemos a ver al otro lado del charco :)

08 08 El lunes amanecí con una esperada pero tristísima noticia: mi querida Araceli, el ángel de la guarda del Kucho durante mi ausencia, había muerto un par de días antes. Gracias, Lola y Cris, sé que os ha dolido tenerme al tanto durante tantos días de incertidumbre.
Se me quitaron las ganas de todo. Sin prisas y con la cabeza en blanco salí de San Vito siguiendo el hermoso Valle de Coto Brus hasta Paso Real, la carretera serpentea por una cresta, pueblito tras pueblito con preciosas vistas de las hondonadas a derecha e izquierda donde a veces se ven subir columnas de humo desde el bosque… En esta parte sur de Costa Rica abundan las reservas indígenas y me temo que siguen usando métodos de cultivo, digamos, agresivos.

Al llegar a la interamericana seguí mecánicamente hacia el norte, sin destino todavía. Paré a comer, acogotada por el calor y rodeada de fincas dedicadas al cultivo de piña, y eché un ojo a la guía. Recordando la vez anterior que pasé por esta carretera (unos km más arriba) con lluvias torrenciales, decidí que iba a hacer la visita pendiente a la región de Dota. Donde supuestamente es fácil ver al quetzal, el pájaro serpiente de los mayas símbolo de la libertad. Yo “sé” que no veré ninguno, todavía no es época de aguacatillos por aquí, pero me da igual: el apartado Valle de Dota, al otro lado del Cerro de la Muerte, me llama.

Pero iba muy leeenta, y paré muchas veeeeces, así que me pilló el atardecer llegando a San Isidro del General o Pérez Zeledón, al gusto, ciudad ya visitada. Decidí pernoctar allí pero en distinto hotel, iría a Los Cretones esta vez (30 $ sin desayuno, con tv y agua MUY caliente, con Inet tras el intento de meterme en un tugurio… pero no estaba yo pa hostias, me cambiaron rápido).
La entrada al pueblo fue kruda, unas obras en la carretera tenían armao un bochinche de tres pares, pa más inri (estaba escrito) me tocó aguantar media hora de tortura mientras avanzaba centímetro a centímetro detrás de un vociferante auto-propaganda. Y de postre, esperando a cruzar un puente de una sola vía, pasa un camión a toda leche… ¡y me pega un chinazo bárbaro en el cristal del Jimny! ¡¡Kagon…!! Pero en medio del agobio, no pareció haber pasado nada. Me lo tapaba el retrovisor :(
A la mañana siguiente, saliendo del hotel, descubrí una bonita fisura en L… la jodía china pegó justo en mitad del borde superior de la luna. Por 1 milímetro (también estaba escrito). En días subsiguientes, con el traquetreo, la L fue alargando su pata inferior y a día de hoy (esta tarde lo devuelvo a Thryfty) llevo una aparatosa L________

Por la noche pillé Televisión Española tras muuuuchos días de no encontrarla programada en mis alojamientos. Casi me da algo. Con la que está cayendo, se explayaban largo y tendido contando en detalle microscópico… ¡¡¡el Baile de la Rosa de Mónaco!!! Qué bochorno informativo.
Encima, buscando un enlace ahora veo que tal fiestorro se llevó a cabo en marzo… ¿¿¿Pero de qué van en la “televisión pública”??? Ya no es sólo bazofia, encima es bazofia atrasada. Ké asko, tú… X””””’DDDDDDDDD Ya no sabe una si reir a mandíbula batiente o llorar a lágrima viva, casi consigo ambas a la vez.

Zancudo – Pavones

Posted: 19th agosto 2011 by Wilma in Animales, Costa Rica, Gozadas, Música, Personas, Vueltas

04-08 Desde Golfito y por una carretera gruyére, cruzando varios ríos-barranquizo (y preguntándome cómo iba a volver después, jeje) me bajé hasta Zancudo (enfrente de Puerto Jiménez, al otro lado del Golfo Dulce), con la intención masoquista de comprobar si el nombre era “por algo”. Un dolor de 3 horas de camino pero entre agujero y agujero aún me dio tiempo a ver, por ejemplo, un par de caracaras de cabeza amarilla.

Pero no duré más de una hora en Zancudo: el pueblo es una sola calle turístico-playera con mucho extranjero afincado, la playa se veía maja con el manglar asomando al fondo y el sol apabullante… Pero el personal pasaba muchísimo: 45 minutos para servirme un café, el hostal al que iba estaba cerrado por 2 semanas, el que me recomendó Walter (mi casero de Golfito) estaba abierto de par en par pero vacío (“quizá ella vuelva antes de las 2”, me informa uno que pasaba por allí a la 1:15), otro hostal que recomienda la LP también cerrado por 3 días… Me largo, tú, voy a ver si en Pavones están más activos. La temporada baja es realmente profunda en Zancudo.

El camino a Pavones (15 km al sur) resultó menos sufrido, a partir del cruce para Conte mejora sustancialmente.
Y sí, Pavones se veía mucho más animado. Me alojé en el hostal Mira Olas, 30 $ en “La Moderna 1″. Lili, una alemana muy simpática, me acogió en su pedazo de monte con casetas sueltas entre los árboles.

Enseguida bajé a echar un ojo exploratorio a la playa surfera… ¡y por fin los pude ver en su salsa!, a surferos entusiastas entregados a lo suyo, quiero decir. Y se ganaron a pulso mi respeto esportivo.
Cuando llegué empezaban a aparecer ellos también, serían las 4 de la tarde o así. Tomé asiento en un piedrolo y desenfundé la cámara. Esta playa presume de tener “la izquierda más larga del mundo”. Larga es, desde luego, una ola que empieza por la izquierda y va estirándose a la derecha a medida que avanza, cubriendo… ¿1 km? por ahí debe ir. El que la pilla entera se va a casa dios, tanto es así que regresan andando por la playa en vez de braceando por el agua, jojo.
Es curiosa la imagen que ofrecen l@s artist@s (en su momento máximo debía haber unos 40 tíos y media docena de chavalas) “esperando la ola“… Unos sentados en la tabla y otros tumbados, todos mirando con espectación hacia la izquierda X’DDD
Hay quien no encuentra ola a su medida y empieza y desiste continuamente, a otros les van bien todas, algunos se lanzan a sólo a las espectaculares, unos pocos cogen todas las que pueden practicando una y otra vez la misma pirueta, también está el/la que espera la ola eternamente… Tenemos al equilibrista, al rápido, al experimentador, al torpe, al eternamente insatisfecho, al fenómeno incansable, al forzudo y al saltarín… Esto del surf es el colmo de la metáfora, jeje.
Ellos son más entregados. Las chicas son otro cantar: una se fue allá delante, dejaba pasar todas las olas esperando la buena que parecía no llegarle nunca; otras 2 iban de “amigas” y se quedaron cerca de la orilla (donde los muchos mirones las veíamos bien) charlando y tonteando, pero sin pillar una mísera olita; sólo vi a una que trabajaba ”a lo chico”. Me da rabia.
Poco a poco la cosa se anima, el mar también. Cabalgan en grupo las olas más altas: el que las ataca al revés, el voluntarioso, la intrépida, el que arrasa… No faltaba ni el tontolapolla cuarentón que disfrazado de surfero en la orilla intenta ligar con todas, una detrás de otra, hasta conmigo X’DDD
En fin, a las 6 anochece y se acaba el espectáculo. Ell@s volverán muy pronto por la mañana otra vez… A los dueños de hostal les gustan los surferos porque no suelen armar broncas nocturnas: se acuestan y se levantan pronto.

05-08 Me levanté a las 6 para subir hasta lo alto de la finca de Lili y ver algún pajarico; trabajo ímprobo porque la pendiente es muy fuerte, la hierba está mojada y yo voy con las sandalietas de resbalar, jeje, y bajar aún fue más “divertido”. Más arriba de los frutales y las cabinas tiene un trozo de bosque y sí, se ve un rincón de playa y los chavales ahí ya dándole… Qué envidia juvenil.

Emprendí luego camino a San Vito, el trayecto me llevará a la frontera panameña primero y hacia el norte después, hasta debajo del Parque Internacional de la Amistad.
En un alto entre Pavones y Conte se veían volar los buitres y un bicho blanco en medio… paré a ver. No distinguía si era un halcón reidor o un águila pescadora por más que pasaba y repasaba por encima de mí desde todos los ángulos. Yo no sirvo pa esto X’DD
Cuando desistí de identificar al pajarraco me acerqué a una casita cercana donde sonaba música, era una pequeña soda con una vista im-presionante sobre la bahía de Pavón. Perfecto, echaremos un cafecito…
Y lo que eché fue una conversación de una hora con Doña Xinia Badilla, propietaria del restaurante Buena Vista, jojo. El café me lo sirvió su hijo pero ella andaba por allí con la escoba y le pregunté por el pájaro enseñándole las fotos de mi librico: podían ser los dos, dijo, ambos rondan por allí… pero por los gritos que pegaba decidimos que era el matapollos (el halcón reidor). Y pegamos la hebra: me contó su historia y la de unos cuantos familiares incluida su madre que andaba por allí quemando cosas en la cocina, jeje. Me contó cómo está construyendo el restaurante tablón a tablón y cómo fue la invención del plato de la casa (pozol con marisco). Los planes que tiene y los de sus hermanos, que quieren vender las tierras… Todo el discurso un hilván de frases filosóficas y agradecimientos a Diosito :)
Cuando ya me iba me dijo que “el camino está muy feo por ahí abajo” (glups!)

Pero no fue pa tanto, seguí traquetreando… Al rato volví a parar en uno de esos palmerales enormes, frondosos y “bajitos” que tanto abundan por el sur, porque no aguantaba más la intriga: para preguntarle a uno que andaba allí desbrozando qué clase de palmeras eran esas. Me miró como dilucidando si le tomaba el pelo o es que era medio tarada, y al final me respondió que de sus frutos sacan aceite. “¿Qué frutos? No veo ninguno”, nueva mirada dudosa y me señala: “Aquello rojo”… “No veo nada rojo”… “Bueno, se pondrá rojo cuando madure”. Yo no veo ná, me doy media vuelta y saco los prismáticos del auto, el hombre me mira con ojos como platos… siguió conversando pero ya raro, yo creo que no sabía si cabrearse o carcajearse. El aceite, opiamente, es “aceite de palma” (¡arj!, el que se está cargando media Indonesia). Y se recolecta cuando los frutos son… y de repente caigo: “¡Calla!, ¡ya sé lo que es!”. Hace días que veo camioncillos cargados de un fruto gigante, y sí, predominantemente rojo… Aliviado el hombre confirma mi descripción, le agradezco su paciencia y me largo tan pincha. Por el retrovisor lo vi allí plantao con el machete colgando mirándome ir… X’DD Debió reaccionar luego.

Más adelante volví a parar en una soda, era una excusa para poder ver a gusto a las mujeres y niñas indígenas que circulaban por el camino vestidas de llamativos colorines. Debían ser de la Reserva Guaymí de Conte Burica, que está cerca y no me atrevía a hacerles fotos así en frío. Ni a traición.
Comiendo en la soda estaba un gordi que me había adelantado en su moto con camiseta del revés… Le dije. Me contestó con grandes risotadas que la llevaba del revés queriendo… y ya no calló X’DD Cori quiere venir a España por la ex-solista de La Oreja de Van Gog, si Dios quiere algún día conocerá en persona a Amaia Montero. Sale la cocinera para decirme que sabe hacer “torta de patata”. “¿Tortilla de patata?”, “Eso. Hasta con cebolla” Toda ufana ella. Charra que te charra otra vez, se ve que tengo el día social. “No hay tico malo”, concluyen (“Sólo en San José, Tamarindo, Jacó, Heredia…” pienso yo según sus propias declaraciones hace unos minutos, jeje).

Más adelante en un palmeral descubrí una montañeta de frutos cortados esperando al camioncillo de turno, me bajé para hacer un par de fotos y tocar los granos multicolores (naranjas, rojos, marrones, morados). Son como aceitunas gigantes, las aprietas y se deshacen en una textura pringosa que me tintó de naranja los dedos por varios días, mucho aceite debe dar esto… De repente me silban desde una moto: es Cori levantándome el pulgar, parece que le gusta verme ejerciendo de turista interesada X’DD

En Bella Luz de la Vaca empieza un asfaltado increíble, debe ser contagio de Panamá, jeje, ahí a mi derecha a tiro de piedra.
Naranjito de Laurel, Cenizo, Van Vito (Bambito)… todos en torno a la industria del aceite de palma. En Laurel una gasolinera, ¡por fin!, la última que vi fue hace 3 días, dí que a 10 ó 20 km/h aunque conduzcas todo el día no se gasta mucho.
Por fin llegué a Paso Canoas, la frontera: mucho comercio, mucho restaurante, gasolineras… Mucho lío. Sin detenerme, cogí “la 2″ rumbo norte. A ratos el paisaje estaba en el cielo, como en Madrid a veces :)

En Ciudad Nelly, tras comer en lo de La China, enganché la subida tremenda a San Vito, “la Fila de Cal”. Tomé café (900 colones de ná, lo normal son 400) en un mirador im-presionante sobre el valle de palmerales… Hasta la Península de Osa se veía allá lejos.
5 ó 6 parejas de elanios tijereta compartían espacio con unos cuantos zopilotes y montones de mariposas y abejas… Parecía una competición, a ver quién rizaba más el rizo mientras la tormenta se descargaba a trozos en la lejanía hacia la frontera panameña. Al fondo a la derecha Pavones y el Golfo Dulce todavía soleado, ahí andarán surfeando quizá…
Al marchar, un agüío revoloteaba cerca del auto :)

Subí, subí, subí… crucé las nieblas y más arriba, curva tras curva tras curva hasta que salió el sol de nuevo. Y pueblín tras pueblín hasta detenerme en San Vito, estoy en el hermoso cantón de Coto Brus, antesala de la Cordillera de Talamanca. Poco turismo extranjero y mucha luz y vitalidad :)

Golfito

Posted: 13th agosto 2011 by Wilma in Animales, Costa Rica, Espacios Protegidos, Gozadas, Kabreos, Lecturas, Miedos, Personas

02-08 A partir de Matapalo empiezan los ríos grandes, me dijeron, así que desistí de entrar al Corcovado por allí, llevaba 2 días sin llover, pero por si acaso… Quizá lo intente por Bahía Drake, al norte. De momento me voy a Golfito, enfrente de Puerto Jimenez al otro lado del Golfo Dulce.

Vuelvo por el camino de cabras… ya me paso los riachuelos con la gorra, jeje, y subo las cuestas enfangadas sin derrapar ni ná. En fin, una gozada ahora que le voy pillando el tranquillo a la tracción total ;)
Igual que cuando vine, veo por la carretera mucho pajarito pequeño, reinetas y mosqueros, pero no alcanzo a distinguir… El único que se deja ver bien es este habia atrimaxillaris, endémico de esta zona de Costa Rica y desapareciendo por aliminación de su hábitat. En grande, reconozco al yellow headed caracara, fácil de ver por estos caminos del sur, y a la garceta bueyera, abundante también.

En Puerto Jiménez paro a por dinero, hay mucho más movimiento que durante el fin de semana. Sigo por la estupenda carretera hasta Rincón, donde la selva llega hasta el inexistente arcén y ahí retomo el trozo infernal hasta Chacarita… Que hoy, avisada y descansada, no me parece tan tremendo, jeje. El resto de camino será ya “la 2″, que no es para echar las campanas al vuelo pero está bien.

Un poco antes de llegar a Golfito me detuve en La Purruja Lodge, 30 $ con desayuno. Una pareja suizo-tica vive allí con su espléndido jardín lleno de vida, sus hijos y otros familiares… la única huésped, yo.
Me recibieron 3 agresivos pavos que no querían dejar pasar al auto… X’DDD Además había 3 gatos, una panda de monos capuchinos que venían al desayuno por las mañanas, montones de pajaretes también acostumbrados a su ración de frutas en un gran árbol enfrente del porche de la casa, patos…
Una purruja es un mosquito diminuto y silencioso que abunda en las regiones bajas de Costa Rica. Me llamó la atención que la bicha que tienen dibujada en el cartel es la misma que protagoniza una página de humor en la prensa local. ¿Serán ellos los artistas? Se me olvidó preguntarlo.

Lo primero que hice fue darme un paseíllo por el original y (en cierto modo) bonito Golfito.
Este pueblo tiene una zona franca aunque no está en la frontera panameña, es curioso. La razón es que en tiempos Golfito fue la sede de la United Fruit Company (la Yunai), y cuando empezó la crisis del banano que cambió la faz económica de Costa Rica, a las cabezas pensantes se les ocurrió establecer una zona libre de impuestos como solución para evitar la quiebra económica local. La ausencia de impuestos sólo funciona para los ticos, un extranjero no puede aprovechar esa ventaja. Naturalmente “la Zona Americana” hierve de actividad, un ambiente tipo Andorra, o de la zona fronteriza ceutí (joé, no me acuerdo de su nombre)… Pero con carácter golfiteño, jeje. Tienen allí también una pista de aterrizaje, un poco más larga y ancha que la de Puerto Jiménez.
Por cierto que la historia de la Yunai, mangoneando las economías centroamericanas y malmetiendo en política, es digna de estudio: una explotación criminal sin fronteras ni juicio póstumo. Inspiró la expresión “república bananera”… Aquí nos la resume Neruda en un poema.

Cuando empezó a llover regresé “a casa”, y al momento de ir a dormir descubrí una gotera justo encima de la cama… No problem, como sólo soy yo puedo elegir habitación y todo. Me trasladé a otro edificio un poco más arriba en la ladera, más cerca de los árboles.
Y como en la habitación no funcionaba Internet, de un tirón me terminé “The Reader” de Bernhard Schlink. Absorbente e inquietante. Triste. Al ojearlo en meditabunda despedida descubrí que era uno de los que compré por casi nada en la biblioteca de Queen’s Charlotte City donde trabajaban Sue y Su San…

03-08 Antes de las 6 me desperté. Juraría que esta noche ha habido temblor, me pareció que se movía la cama y oí entrechocar la puerta en su marco… Pero no llegué a despertarme y olvidé también preguntar. Días más tarde, en San Vito, me lo confirmaron.
Una duchita fría y mientras desayuno localizo un par de pajarés nuevos: myiozetetes granadensis y cyanocompsa cyanoides. Media docena más quedan sin identificar por escasez de libro.

Siguiendo las instrucciones del suizo Walter y un mapilla a mano que me hizo, visité el Refugio Nacional de Fauna Silvestre Golfito por dos accesos distintos.
Primero subí en auto a Las Torres, el punto de la cordillera a espaldas del pueblo donde tienen “los palos” de la luz, el teléfono, la radio… Estos montes son una pequeña isla de bosque nuboso; llueve un poco menos que en el bosque lluvioso que le rodea en toda Costa Rica sur (excepto los altos de la cordillera de Talamanca que también son nubosos). Yo no veo diferencia, jeje, un guía me dirá (en el valle de Dota) que si los árboles tienen muchas “barbas” (líquenes) es nuboso, si tienen pocas barbas o sólo musgo es lluvioso.
Hay unas vistas guapísimas del golfo de Golfito, valga la rebuznancia. En un mirador me pillé el kabreo del mes: un@s cerd@s habían comido allí tirando cajas de pizzas, botellas, aluminios, servilletas… todo esparcido por el césped alrededor del banco y a 3 metros de la papelera. No me lo podía creer, no había visto semejante guarrez desde… ni se sabe. Lo recogí todo recitando mantras gitanos dirigidos a los taraos y sus familias respectivas.

Luego, por detrás de la pista de aterrizaje, me acerqué al Sendero del Canto del Colibrí, que zigzaguea bajo bananos y otros árboles al borde de este bosque nuboso.
Colibríes no identifiqué ninguno aunque vi media docena, pero en las cercanías localicé por primera vez al halcón reidor, jeje, ya era hora :)
Para celebrarlo me tomé una cerveza allí en el bar “La Pista” y apareció Walter. Como era apenas mediodía volví a pedirle orientación y me encaminé al Parque Nacional Peñas Blancas. Qué día más completo, por favor.

Para llegar allí hay una bonita excursión por camino montuno (casi una hora de conducción arriscada) hasta el Esquinas Lodge, que saca pintas de ser otro alojamiento-paraíso aquí en plena exuberancia verde. También tienen cocodrilo visitante, me dicen, y los pájaros a cientos, y mamíferos a patadas… Allí hay un centro de investigación y mantienen varios caminos señalizados. No te cobran por prestarte un mapa ni por los paseos, así que la propina es obligatoria ;)
Me enfundé las “botas de hule” (estreno, hace 1 mes que van debajo de mi asiento en el auto) y me lancé al bosque. Recorrí el Sendero del ocelote y, como se acabó pronto, el Sendero de los pájaros. El primero es una montaña rusa embarrada la mar de entretenida, el segundo un lodazal paralelo a un riachuelo. Oí muchos pájaros pero no vi casi ninguno (entre otras cosas porque este es otro de esos bosques de sudar a chorro: gafas empañadas, ropa empapada, prismáticos velados, impertinente goteo por todas partes…).
Con los que sí me topé fue con una tribu de pizotes que me dieron un susto mediano: empecé a oir ruidos en la maleza, bichos grandes correteando a mi alrededor, yo sin ver ni una sombra de qué era aquello… Unos “ronquidos” que pegaban que temí haberme metido en medio de una manada de gorrinos, (no recuerdo el nombre, pero recomiendan evitarlos por agresivos). Cuando ya me estaba poniendo histérica descubrí de repente al jefe pizote mirándome fijo desde una rama desnuda justo frente a mí… No sabía qué hacer, di un tímido paso adelante mirándole también (intentando establecer que estaba en MI camino, que no iba a meterme en SU selva)… El animal salió zumbando, y detrás de él todos los demás, jeje, buffff!! Durante unos minutos siguieron apareciendo alguno que otro y marchando tras los demás (no vi a ninguno, es increíble, sólo los oía al caminar o gruñendo).

En el camino de regreso a Golfito vi muchos, muchos pájaros. Debía ser la hora: las encantadoras y diminutas columbina passerina, alguna oropéndola montezuma, un tucancillo que no he visto claro pero por la zona y el tamaño debía ser el pteroglossus frantzii ;) , un par de amazona farinosa de lo más ruidoso (y, como la oropéndola, buscando ramas altas y huecos en la vegetación para mejor acústica X’DDD), un amazilia rutila (se ha dejado ver un buen rato, creo que era él). Y enanujos a puñaos… pero lo de siempre, de 10 cm para abajo y con esa hiperactividad no consigo ver inequívocamente a nadie. Y cuando me parece que sí, no lo encuentro en el libroooooooooo X’DDD

Para rematar el día hice comida-cena en un restaurante de carretera al lado de La Puruja. Probé las pianguas sin saber que están en peligro de extinción :( Y el banano hervido, que sabe talmente como una patata.

En “casa” tenía estar en el porche para acceder a Inet y se me comían los mosquitos, así que otro día más sin postearrrrrrrrrrrr.

04-08 Por la mañana Walter volvió a poner un par de plátanos en el árbol de enfrente de la casa un rato antes de que yo llegara a desayunar… para que pudiera disfrutar del espectáculo pajaril. Creo que me voy a poner un árbol en lkkkl X’DDDD
Luego me dio instrucciones para seguir viaje monte a través y hasta recomendaciones de alojamientos. Este hombre es una mina, jeje.
Altamente recomendada La Purruja :)

30-07 Salí de Dominical por la costa hacia el sur y a paso de tortuga, lucía un sol espléndido y las playas del P.N. Ballena se veían totalmente distintas con esta luz. Una bandada de 8 ó 10 pelícanos cruza por delante de mí rumbo al mar… parecen pterodáctilos. Alguien me ha precedido comiendo lichis de estos peludos, “mamones” les dicen, y echando las cáscaras a la carretera, jeje, van apareciendo, dos mitades cada vez, como una pista de piedrecitas rojas dejadas por Pulgarcito (el de Perrault) sobre el asfalto. De repente un palo gordo en mitad de mi carril, lo voy a esquivar ¡y se endereza! Es una iguana enorme que va a evitarme por el mismo lado que intento evitarla yo… Suerte que iba a 40 ;)
Una vez sobrepasado el P.N. paré a echar una cervecilla, sonaba “Sin ti no soy nada”, de la maña Amaral. Seguí con la musikaina durante horas, cual disco rayado en variantes infinitas, jeje, como no me sé la letra me la inventaba. Me acordaba de Castelserás… aysh!

Mi destino era Puerto Jiménez, y luego, según como estuvieran los accesos, el P.N. Corcovado.
Tardé horas en llegar a pesar de los pocos kilómetros, porque paré a comer esperando a que suavizara una lluvia enfurecida, y porque hay bastantes kilómetros de carretera destrozada. El trozo bueno llega hasta Palmar, ahí empieza a empeorar hasta que al dejar la 2 en Chacarita se pone realmente infame, un mata coches de asfalto roto en barrancos… Y de repente, en Rincón, empieza una autovía de primera, con arcén y todo. Están locos estos romanos.

En Puerto Jiménez me alojé en La Choza del Manglar, literalmente en mitad del manglar de la Quebrada Cacao. Hasta un cocodrilo tienen allí todas las mañanas, como le dan de comer…
El hotel consiste en un grupito de edificios salpicados por un jardín cuidadosamente descuidado, muy bonito. Pagué 29 $, sin desayuno pero con muchos animales: una cucaracha en las toallas sobre una cama, hormigas en esa misma cama (afortunadamuerte había dos), mapaches por el tejado y rascando en la puerta durante la noche, cangrejos correteando por todas partes, 3 perros y 1 gato, lapas, pajarillos, ranas y sapos… y zankudos, claro.

Di un paseíto por el pueblo. Delante de la puerta de mi casa, el minúsculo cementerio (qué feos son la mayoría de los cementerios costarricenses, los nichos suelen ser cajas embaldosadas), y detrás de él, la pista de un aeródromo enano. El resto es un frente playero con paseíllo y todo y una docena de calles con mucho comercio y agencias turísticas. Este es el último punto de abastecimiento de esta parte de la Península de Osa; en dirección al P.N. Corcovado ya no hay bancos, ni bombas (gasolineras), ni tiendas… ni carretera asfaltada.

Por la noche empecé a leer (poco rato porque Inet iba inusualmente de perlas) “The reader”, de Bernhard Schlink. Enganchoso a tope.

31-07 Me acerqué a la playa Platanares, realmente acogedora (sin piedras ni excesivos bichos, una laaaaarga extensión de arena) e increíblemente vacía. Revoloteaban por el palmeral deslumbrantes bandadas de Lapas Rojas organizando un escándalo monumental… Dicen que está en trance de extinción, pero no en este rincón, desde luego. Sólo por ellas ya vale la pena la visita :)

Aparqué debajo de las lapas y me eché a la arena. Nada más salir de la zona arbolada vi 3 perros tamaño medio-grande mirándome de frente… Hice como que no me impresionaban, tiré hacia el agua y vi por el rabillo del ojo que el más alto emprendía un trote ligero en mi dirección (glups)… Y los otros 2 le siguieron… Pero eran amistosos, venían a kotillear: nos olisqueamos un poco y aceptamos pulpo como animal de compañía.
Nos recorrimos, los perros y yo, 3 de ida y 3 de vuelta, 6 km de playa y manglar investigando la zona a fondo X’DD Creo que eran familia: el padre, la madre, y el más grande el hijo. En llegando al auto me abandonaron para irse con uno que había por allí recogiendo conchitas, debían tener tanta hambre como yo. El hombre me dijo que los perros eran “de la casa” que había alquilado, y que eran bravos. Yap ;)

01-08 Dormí como un tronco con mi zoo particular y amaneció un día esplendoroso, inaudito, desconocido para mí este colorido celeste, este brillo en los verdes, esta actividad animal… Arranqué rumbo al Oeste, buscando el extremo de la península de Osa pero sin saber aún si iba a meterme en el P.N. Corcovado.
El camino era mejor de lo que esperaba, aunque aquí no te puedes fiar de los principios. Crucé varios riachuelos y un río modesto sin problemas (el día anterior no llovió). El paisaje “desnudo” cuenta claramente la historia de por dónde entraron las industrias madereras en la Península de Osa… no dejaron títere con cabeza. En toda la península, lo que no es Parque Natural carece de bosque primario, y secundario casi. Ahora hay campos, sobre todo de arroz (atípicos, parece que como llueve tanto no hace falta inundarlos X’DD) jardines, fincas… Arbolado introducido (incluso algún eucalipto) y controlado que parece gustarles a los pajaretes silvestres. Todo es privado, grandes haciendas paradisíacas que a saber a quién pertenecen.

Cuando me pareció que la carreterilla degeneraba ya más de la cuenta me detuve, cerca del Cabo Matapalo. No hay pueblo en sí, un puñao de hoteles de lujo se reparten los huecos que dejan las propiedades privadas a lo largo de esa costa.
Me alojé en el Hotel Ojo del Mar (échale un ídem, Manix, ñej, ñej. Y no te olvides de mirar las cabinas X’DD), 75 $ con desayuno, que era lo más barato de por allí.
Un sitio new age de meditación trascendental, yoga, surf y masajes, si acaso alguna excursión al Corcovado o a ver ballenas y si acaso alguna luna de miel inmersa en la naturaleza, todo en busca de la iluminación y el equilibrio. Por supuesto no hay televisores, tienen Inet pero no quieren que lo uses a menos que sea una emergencia, para no malograr el ambiente con media docena de tipos dándole al ordenata entre las velitas y los wáteres de caña. De hecho ni siquiera hay edificios convencionales: las habitaciones son plataformas de bambú (qué artista el constructor) techadas y sin electricidad, abiertas a los 4 puntos cardinales, sólo una mosquitera te separa de “la jungla” (un bonito jardín, en realidad). La ducha un trozo de manguera sujeto a un tronco y un pequeño mosaico en el suelo; las paredes, el arbolado de alrededor.
Sobre mi cabeza 4 murcielaguitos, bajo mis pies un mundo de lagartijas… Espero no tener muchas visitas nocturnas.

Después de acomodarme y echar un vistazo al pajarerío residente, por aprovechar la mañana esplendorosa, me acerqué dando un paseíllo a Playa Pan Dulce, sitio surfero a 15 minutos andando: foticos, piedrecicas, este solazo… En la playa susodicha un grupito surfeando al fondo y entre ellos y yo una banda de pelícanos pescando. Jo, no me resisto, un chapuzón antes de acercarme a ver cómo surfean…
Pero hete aquí que, apenas entré al agua, una ola traidora rompió en mi cogote y me arrancó las gafas srilankesas. Las que deslumbraban noche y día, las encantadoras de colibríes, las de VER de verdad, koños (que ¿qué hacía yo bañándome con gafas? Pos no sé, no sabía que las llevaba puestas, me pasa a veces). La endemoniada ola, de paso que me dejaba ciega intentó dejarme manka también: aterricé en unos pedruscos con el codo y con efecto de arrastre. Un señor bofetón.

Como la marea estaba subiendo, y como no hubiera visto las gafillas ni aunque me las hubieran puesto en la mano, recogí velas y volví al hotel a ver si tenía repuesto gafuno. No las tenía todas conmigo porque “como ya queda poco” había ido desechando equipaje “prescindible” desde Canadá…
Pero no, aleluia-aleluia! Con esto había sido precavida y tenía repuesto ¡fiuuu!. Las gafas alcañizanas despellejadas en Diego Juárez. Qué feliz reencuentro :)

Mientras rebuscaba las gafas en la mochila sentí movimiento en el pie izquierdo… ¡Un milpiés verde fosforito! ¡Estos pican en serio! Sacudí la pata sin pensar… y en vez de salir huyendo, el animal fue a refugiarse DENTRO de la sandalia, haciéndose un ovillo y sacando todos sus punchos defensivos… Creo que él no sufrió daños, pero a mi se me puso el pie como un botijo en cuestión de minutos, y pica… “Ortiguea”, me corrigió la compungida receptora (que no recepcionista) del hotel, que entre las gafas y el milpies no sabía cómo solidarizarse conmigo X’DDD
Me ha costado horas encontrarlo, parece ser que no era un milpiés sino una oruga de Automeris, una polilla nocturna. No sé qué automeris, quizá la belti o la io, da igual, una kabrona fosforescente.
Pues ná, cual imagen de Cristo en la Sábana Santa, poco a poco se fue dibujando en mi empeine la imagen exacta del bicho; al cabo de unas horas tenía un retrato perfecto del milpiés en un bonito color lila en medio de mi empeine. Y hoy, 10 días más tarde, el pie se ha deshinchado casi del todo pero la media luna con pinchos sigue decorando mi sufrida pateta. Y si la tocas sigue ortigueando.

Más tarde fui a ver si ocurrían varios milagros y aparecían mis gafas enteras. Encontré el sitio exacto, anduve escrutando la arena y fotografiando piedrecillas… Pero nada, claro. Viendo la fuerza con que golpean las olas incluso con la marea baja, me doy cuenta de lo ilusa que he querido ser, jeje. En fin. Continuaremos viaje entre nieblas y rebrillos, viva la miseria.

De noche oí monos aulladores a lo lejos pero ningún ser extraño vino a subirse a mi palafito o a meterse en mi cama-mosquitera. Y si lo hizo no me enteré, jojo, dormí como un tronco con las olas, los monos, los cri-cris, los fius-fius, los pio-pios… Un gozo.

02-08 A la mañana siguiente, mientras me duchaba en mi jardín, tuve el gusto de conocer a la hembra del Passerini’s Tanager (porque venía con su inconfundible marido, que si no…) y a alguno más que ahora no tengo ganas de buscar.
También vi media docena de desconocidos que no localicé en el librejo que llevo. Qué rabia me da… Pero es peor cuando me dejan un libro bueno y me entran todas las dudas sobre los que ya creía identificados X’DD

27-07 Infinidad de “cosas” en venta o en compra entre San Isidro de El General y Dominical, en la costa del Pacífico: lotes, fincas, casas, negocios… Síntoma de éxito turístico, cambiazo en la estructura socio-económica de la zona.
Hay bastante circulación también, la carretera es buena, increíbles subidas y bajadas por estos montes costaneros donde todavía la selva ocupa buena parte del terreno. Vi un leucopternis albicollis sobrevolando a todo trapo unos campos empinados, jeje, qué guapoooo.

Me alojé en el Hotel Villas Rio Mar, un lujo, 60 $ habitación-bungalow con desayuno y (supuesto) Internet inalámbrico, piscina, un porche con gasas-cortina, hamaca, neverita, luz para leer en la cama (que últimamente la venía echando de menos)… Y el hotel esparcido entre jardines tropicales hermosos cerca del río Baru y fuera del pueblo.

Enseguida me fui a dar una vuelta por el pueblo: enano y con una curiosa mezcla de ambiente surfista y dominguero. Pacífico. Cuando empezó a llover me volví, en la oscuridad enfrente de mi habitación sonaban una campanitas… que no eran campanitas, ¡eran ranas! “Que también suenan a veces como vacas mugiendo pero son ranas ejerciendo el apareamiento”, me informó una peripuesta recepcionista X’DDD
Cené allí mismo en el hotel unas quesadillas vegetarianas (tortillas de maíz rellenas de vegetales medio picantes y guacamole… ¡ñam!).

Y por fin me retiré a mis aposentos para bloguear. Pero descubrí que Inet no iba…Y que tenía unos vecinos de fiesta… Me habían dicho que había una boda gringa al día siguiente, y van y me tocan los amigos del novio al lado. A medianoche (que aquí es tardísimo) me acerqué a pedirles que se fueran a la piscina o a la playa o yo que sé, pero se limitaron a preguntarme “¿Hacemos mucho ruido?”. “Pues sí”. “Vaya…” Encogimiento de hombros y se olvidaron de mi presencia al instante. En recepción nadie cogia el teléfono… Hasta las 3 de la mañana estuvieron dando la paliza. Y eso que eran unos desaboríos, dentro de mi desesperación pensaba de la que me estaba librando, si llegan a ser españoles… Estos se limitaron a beber hasta emborracharse como canastos, charlando tranquilamente… sólo que eran 15 ó 20, y quieras que no hacían ruido.
En fin, tapones en los oídos y aproveché el insomnio forzado para terminar de leer “The BFG” de Roadl Dahl. Creo que ya lo he dicho, pero por si acaso, repito: un cuento majísimo lleno de juegos de palabras. Disfruté sufriendo, jeje.

28-07 Por la mañana antes de desayunar fui a protestar a recepción. Me dijeron que hablarían con ellos, que el guarda nocturno debía estar ocupado en algo, que no se repetiría, que una boda ya se sabe… En fin, no me creo nada pero ya me kabrearé por la noche otra vez.

Pasé el día recorriendo las playas que forman la parte terrestre del Parque Nacional Marino Ballena (10 $, creo); un peregrinaje la mar de entretenido de chapuzón en chapuzón (pegadita a la orilla porque las olas eran potentes… en alguna playa incluso no me dejaron bañar “por la marea alta”). Como había llovido mucho el día anterior los accesos estaban en malas condiciones y la gente se quedaba en los bares y restaurantes de la carretera, la costa semi vacía, los surfistas ausentes.
Los únicos animales abundantes eran los lagartos, que ya no sé si son lagartos o iguanas o una combinación prehistórica de ambos. A pesar de las diferencias en tamaños y diseños, todos tienen ese gesto de afirmar con la cabeza cuando me ven llegar, jeje. Ni la más remota señal de una ballena, claro.

Regresé pronto al hotel… y fue una buena ocurrencia. A los 10 minutos de llegar me llamaron de recepción: que me cambiaban de habitación, a una de más categoría, por el mismo precio. Porque los de la boda tienen cena y no vamos a poder evitar… bla-bla-bla… De puta madre.
Pero fue mejor de lo esperado. Se me llevaron a la otra punta de la finca, el porche de mi “casa” quedaba encima de un riachuelo al borde del monte selvático, de espaldas al hotel. Internet funcionaba de perlas… Me encantó. Pasé el resto de la tarde preparando el último post y disfrutando de los ruidos montaraces, que no me molestan ni poco ni nada :)

29-07 A la mañana siguiente, tras observar un buen rato la gran actividad pajaril que rodeaba mi porche, me acerqué a Platanillo, 7 km, a ver el Parque Reptilandia, 10 $. A la triste imagen habitual de serpientes, lagartos y tortugas en cautividad, esta vez se añadió el espectáculo de la alimentación a las bichas mediante ratoncillos blancos vivitos y coleando y olfateando. Pobrets. Pero qué interesante me pareció… Qué fulminante el paso de estar vivo a ser cadáver (entre otras observaciones). Yo quiero morirme de picada de serpiente venenosa.

Y, mientras estoy escribiendo esto, aquí en mi casa de lujo… ¿quién pasa ahí abajo picoteando tan ricamente entre las piedras por el borde del riachuelo? jeje, un ibis blanco más chulo que un 8 :)
Dan ganas de quedarse. Pero esta Ticolandia es interminable, me queda tanto por ver que… ya volveré. Además en el hotel tuvieron otro detallazo para compensar mi primera mala noche: no cobrarme los impuestos. O sea que, si vuelvo, repetiré. En la habitación 333 exactamente.

30-07 Tras disfrutar del último desayuno en el Villas Rio Mar, me acerqué a un bar-restaurante-lavandería de Dominical a recoger los pingos que había abandonado allí 2 días antes.
Mientras esperaba a que encontraran mi paquete y me tomaba un cafecico me vi metida en la conversación de las hijas de la dueña, ambas sufriendo de turistitis. La pequeña, 12 años, ansiando cambiar de raza mediante posesiones de gran carga simbólica: “yo quiero ese quaddddddddddd!”, al paso del trasto pedorreante. O “qué boniiiiiiita piyama tan brillaaaaante”, el camisón que adquirí de segunda mano en Wellington (NZ) y que, vamos, ya le podía poner todas las íííííííes y todas las aaaaaes que quisiera que no se lo iba a regalar, jeje, a mí también me encanta X’DD. Y la mayor, 22 años, presumiendo de avances en el inglés surfero: “GTS” go-to-sleep, “SYL” see-you-later, “WTF” what-the-fuck, “OMG” oh-my-god y, de paso, de admiradores (es guapísima) extranjeros haciendo caso omiso de las miradas maternas de cruzao.
Sin embargo su madre es una antigua: 1.000 colones miserables me cobró por la colada, 1 € y pico. Hasta al café me invitaba “por la conversación” que les había dado a las chicas.

Me gustó que en esta zona, como en otras muchas (voy entendiendo mejor las distintas situaciones a medida que voy conociendo más sitios), los residentes extranjeros están haciendo un gran papel tanto en la conservación de esta naturaleza excepcional, como en la concienciación ecológica de locales y visitantes y en la búsqueda de formas sostenibles de desarrollo ¡Bravo!
Aquí no han llegado las grandes cadenas hoteleras a tomar posesión. Crucemos los fingers.

23-07 Playa Bonita, Moín
De Cahuita subí a Limón en un pis-pas, pero de nuevo la ciudad no me atrajo en absoluto (aunque tiene que tener su punto…). La atravesé siguiendo el litoral sin detenerme hasta unos kilómetros más arriba, cerca del puerto de Moín. No tengo intención de hacer nada especial aquí: encontrar un hotel con Inet y darle un apretoncico el blog.

Me alojé en Playa Bonita, una pequeña calita alejada del mundanal ruido, en el Hotel Cocori, 60 $ habitación sobre el rompiente de las olas, con tele y desayuno. A pesar de definirse como “hotel de negocios” Intenné era de mentirijillas, así que el blogueo quedó postergado una vez más… Acabé viendo 3 pelis seguidas en la tele X’DDD Con descansos para echar algún cigarro y contemplar el espectáculo de la olas con su romper atronador bajo mi ventana. Precioso (y gris, ahora lluevo ahora no lluevo) :)

24-07 Turrialba
Por la mañana prontito marché de Playa Bonita abandonando el Caribe refinitivamente. Sin objetivo claro, decidí tras un ojeada al mapa parar en Turrialba y hacerle una visita al volcán.
La carretera es buena, mucho tráfico y mucho plátano… los envuelven mientras crecen, como a los melocotones de Calanda, en grandes bolsas azules. He leído que impregnadas de porquería petroquímica para que crezcan más rápido y sin “visitantes”. Además, los recolectores suelen ignorar el paso del deschemizado (punto 3.4.6.2) y las bolsas con frecuencia acaban en los ríos o en cualquier barranquizo por ahí asesinando animales. La visión de estos enormes platanares salpicados de azul me quita las ganas de comerme ni un patacón más.

Turrialba me resultó raro, es un pueblo pequeño y la gente te trata con amabilidad… pero como con malas pulgas. No sé decir exactamente por qué me resultó tan poco acogedor, hasta me parecía que me miraban mal.
Me recogí en el Hotel Turrialba, 17 $, creo, sin desayuno ni Inet ni tele ni ná, claro, junto a una escalera con detector-campana que sonaba estrepitosamente cada vez que alguien subía o bajaba X’DDD Y con los horarios que se gasta el personal, a las 2 de la mañana entró el último y a las 5:30 ya estaba saliendo alguno. A pesar de la santa paciencia que he desarrollado últimamente a las 6 me levanté, pa que voy a estar haciendo ver que duermo…

Hice 2 visitas en las inmediaciones. Tras afincarme dediqué la tarde al Monumento Nacional Guayabo, 6 $. Una breve excursión caminujo arriba lleva a uno de los pocos sitios con restos precolombinos bien conservados. Tan bien que apenas están empezando a excavarlos, pero el conjunto es bastante impresionante si tenemos en cuenta que en Costa Rica apenas hay indicios de primeros pobledores. Tienen allí una calzada de piedra que la da cien vueltas a la senda montuna moderna, vestigios de una colección de construcciones dedicadas al transporte de agua, unas lomas cuidadosamente perfiladas que nadie sabe qué contienen… Muchos mosquitos y algún colibrí.
A la ida y a la vuelta pasé por delante de un bar que me llamó la atención, a la ida por el nombre y a la vuelta por el ambientazo festivo-dominguero. Pero no paré: La pulga renca

25-07 Tras la noche toledana del detector-campana decidí acercarme a ver el Volcán Turrialba de paso que me iba.
Un bonito e inútil paseo, mucha granja y hermosas vistas de la cadena montañosa. Después de subir trochas sin cuento, con una pendiente y unos barros que el Jimny sudaba y todo… A los pies mismos del volcán, que veía humear sobre mi cabeza, topé con una verja cerrada a cal y canto. ¿Será que hoy los humos son nocivos? Bajé del auto a hacer un par de fotos y de repente veo llegar un todoterreno tipo tanque cargado de gente con mascarillas “serias”, de las de filtros laterales. Turistas. Paran frente a la verja y el conductor saca una llave… A mi pregunta respondió que son una empresa privada con una concesión gubernamental (al loro con los comentarios de la alcaldesa, un político es un político es un político). Sólo ellos tienen acceso al volcán, hay que entrar con un guía de la empresa, casco y mascarilla. ¿Y el precio? Pos un ou de duck supongo, ni me lo quiso decir, que fuera a la oficina porque encima tenía que esperar a que se llenara el land rover. Jódete camión. Así que me largué por donde había venido, pffff!

Pasé por las inmediaciones del valle de Orosi, que había visitado ya con Vicente Llorca y su hermano Paco.
Y encontré a Cartago en vísperas de romería, un ambientazo bárbaro. Tenía que pasar al lado de la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles y pensé echar un ojo. Pero fue imposible parar, me mandaron a aparcar lejísimos… Desistí del cotilleo también. Vaya día de éxitos.

Cogí la interamericana con su nombre sureño: de Nicaragua a San José es “la 1″, y de San José a Panamá es “la 2″. Así que cogí la 2 ;)
Enseguida después de Cartago empieza la carretera a subir hacia las nubes, curva tras curva, a ratos tengo que poner tercera porque el coche se ahoga. Llueve a mares y hay una niebla intermitente que no me deja ver casi nada de lo que voy recorriendo. Y tiene que ser una preciosidad verde asalvajada. Lástima. Había calibrado también la posibilidad de acercarme a San Gerardo de Dota, un sitio tradicional para ver al quetzal (o decir que lo has visto, que yo ya no me creo ná ;) ). Pero con la que estaba cayendo… seguí al sur, volveré a probar a la vuelta.

Por fin un sitio que “me llama”: San Isidro de El General, llueve suave y se ve mucho movimiento por las calles. Aquí me quedo.
Me alojé en el Hotel Thunderbird, 45 $ habitación con tele, agua caliente y desayuno. Ojo, las habitaciones que no dan a la calle dan a un motor escandaloso. Y las fotos de las habitaciones no tienen mucho que ver con la realidad, qué zánganos X’DDD

26-07 Me fui de excursión con un sol espléndido, jeje. Subiendo a Los Cusingos, en Rivas, me paré a preguntar un par de veces, todo eran cruces de tierra sin señalizar (pa variar). La primera vez di con un tico auténtico: “¿Por aquí voy a Los Cusingos?” “Noooo mi amor, tiene que regresarse y en la curva…” En la curva había un bar y quise asegurarme, al oir mi acento saltó del asiento un navarrico residente en Costa Rica desde hace 20 años… jeje, morriña extrema. Ná, charradeta y cervecica.

“Los Cusingos” es un Refugio de Aves creado por Alexander Skutch, 10 $ entrada. Se trata de un terreno de bosque operado por el Centro de Ciencia Tropical, una ONG de San José. Incluye el Jardín de Pamela Lankester donde están enterrados los dos (ella y el profesor Skutch) en un rincón hermoso, a la sombra de unos gigantescos bambúes y rodeados de plantas… Mejor final, imposible.
La propiedad está recorrida por senderos, uno arreglado con “concreto” reciclado, el resto naturales, con el barro y trabas correspondientes. El Sendero Petroglifo lleva (de nuevo la napia a modo de proa abriendo camino entre leves telarañas, mucho más llevaderas que las maromas australianas) hasta un pedrusco donde extraños símbolos relucen cubiertos de musgo… Bonito y enigmático.
Pájaros avistados:
La viudita que ya conocía
Unos colibríes grandes, ruidosos como escarabajos y curiosones, encandilados con mis gafas rebrillosas X’DD A los colibríes, aunque veo muchísimos, no consigo diferenciarlos por la velocidad que llevan; pero esta vez creo sí, eran los phaethornis longirostris
La tangara grupirroja, inconfundible y muy abundante también.
Una hembra de mielero verde.
Una pareja de Phaeothlypis fulvicauda picoteando y sin parar de charrar por el camino.
Un par de palomas distintas que o termino de localizar. Patagioenas
¡Y creo que vi medio cusingo!: esa tripa rojiza encima de mi cabeza con una larga cola oscura… Pero estaba oculto entre el follaje y se fue al instante, sólo vino a despedirme.
Todo el tiempo estuve oyendo voces familiares pero que todavía no he identificado, no sé a quién pertenecen. En concreto me intriga una llamada que suena talmente como dos golpes en una madera hueca, toctoc. Moskeada me tiene X’DD
Cuando ya me iba, en el jardín, pasó por delante de mis narices el más espectacular: el milano tijereta (que debería ser tijerota, qué bárbaro!) (y elijo “milano” porque fue la primera regla avícola que me enseñó el Desi: si tiene la cola en V… ;)
Muchas mariposas, la morpho destellando como un neón intermitente.
Y sigue el solazo con un calor acuático dentro del bosque. ¡Aysh, qué bien! :)

Al día siguiente, 27-07, telefoneé a los de Thrifty en San José para prolongar la posesión del Jimny 3 semanas más… Me va a salir por un pico de tucán, este alquiler. Pero vale muchísimo la pena, ¡snif!